¿Qué papel tuvo la Asociación española de traductores en la Feria del Libro?

 por Traducciones Políglota escribió en Novedades.

Campañas por la visibilidad de los traductores

Hace pocas semanas, como cada año, tuvo lugar en Madrid la Feria del Libro; pero, este año, como seguro que ya sabes, la feria ha contado con una participación muy especial: Asetrad, la Asociación española de traductores, correctores e intérpretes, estuvo presente por primera vez en su historia en la Feria del Libro de Madrid 2018 con una caseta propia, a la que acudieron muchos profesionales del sector.

¿Quieres saber más sobre qué hicieron allí y por qué es importante este acontecimiento? En este post te los contamos todo. ¡Empezamos!

#LosOtrosAutores, el desconocido papel de los traductores

Bajo el lema #LosOtrosAutores, Asetrad quiso «dar visibilidad a los traductores y destacar su importancia no solo como transmisores culturales, sino también como pieza clave en un mercado que mueve mucho dinero y suma muchos empleos». La asociación reivindica el papel de los traductores como «autores de nuestra traducción», de ahí el hashtag #LosOtrosAutores.

En España la traducción representa el 21 % de la producción editorial, con una media de más de 14.000 títulos. Y justo este es el sentido de esta iniciativa, reivindicar el papel del traductor como parte fundamental de la obra.

Sin la labor del traductor, muchos de nosotros no hubiéramos conocido muchas de las obras más famosas historias de la humanidad. ¿Te imaginas?

La campaña que se inició el pasado mayo en La Feria del Libro tenía como eje fundamental la difusión de varias frases cuyo objetivo era llamar la atención de los visitantes de la feria con el fin de hacerles reflexionar acerca de la importancia del papel del traductor en el mundo de la cultura.

Pudimos ver frases tan curiosas como: «Ese lugar de La Mancha está en mayúsculas gracias a mí», «Yo fui la que puso punto final a Mil años, un día» o «Yo fui la que le puso nombre al sinsajo».

Y es que al final de cada película que vemos y de cada libro que leemos, a menos que lo hagamos en versión original, lo que nos queda es el texto en nuestro idioma, es decir, el mensaje que ha transmitido el traductor.

Y es que la labor del traductor no se limita a traducir palabra por palabra, sino que su papel pasa necesariamente por realiza un importante trabajo de adaptación para que el producto final tenga sentido en la cultura y en el público al que va dirigido y la intención del autor no se pierda por el camino.

Inicialmente, la campaña #LosOtrosAutores preveía únicamente la intervención de la asociación en la Feria del Libro de Madrid, pero a la vista del éxito, desde Asetrad no se descarta seguir realizando acciones bajo el mismo lema.

¿Por qué reivindicar el papel del traductor?

Es importante que sepamos apreciar el papel del traductor porque lo cierto es que cuanto mejor está hecho su trabajo, más invisible es. Ya desde la carrera nos repiten una y otra vez lo mismo para que se nos quede bien grabado: «el trabajo del mejor traductor, es el que no se nota». Debemos, por lo tanto, aspirar a hacer un trabajo invisible. Pero no por ello menos importante.

De hecho, si dejamos de ser invisibles, se nota enseguida. Todos conocemos infinitos casos en los que se ha hecho viral una «mala traducción» o se ha hablado de «unos subtítulos horribles», pero rara es la vez que nos topamos con comentarios positivos sobre una traducción.

Además, no hay que olvidar que los traductores estamos casi en todas partes. Desde una simple etiqueta de crema hasta la mejor obra de William Shakespeare tienen detrás el trabajo de un traductor.

Por eso es tan importante la existencia de asociaciones como Asetrad y de campañas como la iniciada en la Feria del Libro de Madrid, porque los traductores merecemos que se reconozca nuestro trabajo, tanto a nivel profesional como económico. Porque realizamos una labor fundamental para transmitir cultura, información y conocimiento y porque somos una pieza clave de la comunicación intercultural.

Curiosidades sobre algunas traducciones

Veamos ahora algunas curiosidades del trabajo de los traductores que seguro que te harán reflexionar.

Empecemos por nuestro más famoso hidalgo: Don Quijote. A uno de los traductores al francés de esta gran obra maestra no le hizo ninguna gracia que el protagonista muriera al final del relato y decidió cambiar el final por su cuenta, salvando al caballero y cambiando el título de la obra a «Historia admirable de Don Quijote de la Mancha».

Sin embargo, la justicia literaria quiso que finalmente el que falleciera fuera el propio traductor, pocos meses antes de terminar su versión del relato.

Los amantes de Harry Potter seguro que entienden la ansiedad de los lectores chinos por devorar nuevas entregas de JK Rowling. De ahí que, pocas horas después de la publicación oficial de «Las Reliquias de la muerte» en versión original, ya hubiera disponibles traducciones no oficiales del texto en chino circulando por la web… y es que, está claro que el fenómeno Harry no puede esperar.

La famosa obra de «El principito» ha sido traducida a 180 lenguas y, entre ellas, y probablemente una de las más curiosas, está el castúo, una variedad del español hablada en el noroeste de Extremadura. El título de la obra en esta lengua: «El Prencipinu».

Y, para terminar, no podemos olvidarnos del libro más traducido de la historia de la humanidad: La Biblia. Por lo visto, existe un texto original en hebreo según el cual a Moisés le emanaban «rayos de luz» de la cabeza cuando hablaba con Jesucristo.

Sin embargo, la palabra rayo, en hebreo también significa cuerno y parece ser que algunos de los traductores optaron por esta última acepción, entendiendo que nadie más que Jesucristo era capaz de emanar luz. Por eso en muchas representaciones bíblicas, vemos dos protuberancias salir de la cabeza de Moisés.

Y hasta aquí nuestro post de hoy en el que hablamos sobre el importante papel invisible que los traductores desempeñamos a diario en nuestra literatura como #LosOtrosAutores. Desde aquí queremos agradecer y dar la enhorabuena a nuestros compañeros de Asetrad por la gran labor llevada a cabo en la pasada Feria del Libro en nombre de todos los traductores de este país.

Seguimos trabajando como lo venimos haciendo durante los últimos 20 años para dar el mejor servicio a nuestros clientes con el objetivo de eliminar todas las barreras que los idiomas pueden provocar. Queremos ayudarte. Llámanos, nos vamos a entender.

Traduzioni un tanto al chilo

Di Chiara

La triste storia che voglio raccontarvi oggi risale a qualche anno fa, quando ho deciso di ricominciare a tradurre a tempo pieno da freelance (ho usato “tradurre” e “tempo pieno” nella stessa frase, non sentite le grasse risate del pubblico in sottofondo?). Completamente a digiuno di qualsiasi nozione di personal branding, self-marketing e soprattutto senza alcuna attenta pianificazione preliminare, la prima cosa che ho fatto è stata sbattermi come una carpa nello stagno: ho scritto a tutti quelli che conoscevo, ottenendone feedback pressoché pari allo zero, e mi sono registrata a settecento miliardi di comunità virtuali per liberi professionisti dell’editoria e della comunicazione, le cui inutili notifiche a distanza di anni ancora intasano la mia webmail. Sapete tutti come funzionano questi gironi infernali? Se non lo sapete ve lo spiego io: tu ti iscrivi, carichi il tuo curriculum e da lì in poi ricevi le offerte di lavoro via posta elettronica. Su alcuni puoi anche prendere parte ai forum di discussione e, almeno per quel che riguarda i traduttori, consultare liberamente i glossari online disponibili per le varie specializzazioni. Personalmente, nessuno dei lavori che mi sono procacciata finora arriva da lì (per quanto tra i colleghi che conosco ce ne siano un paio che hanno ottenuto attraverso siti come ProZ, per esempio, un contatto poi sviluppatosi indipendentemente). Tanto per cominciare, per sottoporre il tuo preventivo devi avere nella maggior parte dei casi un account Premium a pagamento, e in generale la scelta spesso si riduce a una lotta al ribasso in cui chi chiede meno vince, a scapito della qualità (my 2 cents, ovviamente).

Comunque, com’è come non è, una volta conquistato l’invidiabile primato di “donna il cui curriculum è presente su più siti web e comunità virtuali al mondo”, un bel giorno mi è arrivata, direttamente sulla mia posta personale di povera disperata, una mail con elettrizzante Oggetto: “Recruitment”. Il mittente era un’agenzia di traduzioni, o meglio un LSP (Language Services Provider) estero. Vi riassumo in breve il contenuto del messaggio: quest’azienda – la “migliore” (!!!) disponibile online – forniva traduzioni da e per oltre 80 lingue, con certificazione di qualità ISO:12345ealtreduemilacifrehetantochilosachevuoldire, e aveva “ideato” e sviluppato un software per la gestione in automatico delle richieste di traduzione ed editing da parte delle aziende di tutto il mondo. La notizia più pazzesca, in tutto questo, era però che pur potendo contare su un database di oltre 5000 linguisti esperti in ogni possibile ambito dello scibile umano voleva ME! Mi sarebbe bastato scaricare e installare il software miracoloso, selezionare la mia combinazione linguistica e i campi del sapere in cui mi sentivo più ferrata, completare una breve prova di traduzione online e una volta “accettata” avrei ricevuto in tempo reale le mail di notifica con le commesse che facevano al caso mio. Quasi dimenticavo, parte fondamentale: il compenso. La tariffa era – spero di ricordare male ma non credo – 0,03 centesimi a parola. Da totale sprovveduta che si era sempre occupata di traduzione editoriale e non aveva idea del costo di una traduzione tecnica, abbozzai un calcolo assurdo e totalmente scentrato rapportando il totale delle parole al prezzo di una cartella (lo sbagliai credo, peraltro) e conclusi che la cifra era tutto sommato dignitosa (state calmi: oggi so che era semplicemente scandalosa, ça va sans dire). I soldi per i lavori effettuati mi sarebbero arrivati all’inizio del mese successivo a quando li avevo svolti direttamente sul mio account PayPal. Comodo, no?

A quel punto – cuoricino, io sono una che fantastica molto, l’ho ribadito più volte – già immaginavo  un moltiplicarsi esponenziale dei miei introiti. No davvero, c’è bisogno di chiederselo? Ovviamente sarei stata la più veloce, la più affidabile, la più scrupolosa… l’Harry Potter della traduzione  tecnica 2.0. E qui casca l’asino, perché il procedimento esatto era in realtà questo: una volta loggata sul sistema, le istruzioni erano di visionare il materiale relativo alla commessa, appurare se eri in grado di gestirla e quindi cliccare su “Available for the task” e attendere l’assegnazione. C’era anche un messaggio minatorio con tanto di asterisco rosso, del tipo “Mi raccomando, eh: guardatevi bene i documenti perché poi il project manager lo sa quanto ci avete messo a cliccare, e se si accorge che non l’avete spulciato ahiahiahi, non ve lo assegna!”. Macché. La verità è che nei cinque/sei mesi in cui ci ho provato – stando connessa tutto il giorno, a un certo punto iniziando a cliccare in tempi sempre più brevi, anche prima dell’arrivo delle mail di notifica, senza guardare il materiale – non ho beccato l’ombra di un lavoro. C’era sempre qualcuno che se lo aggiudicava prima, nell’istante esatto in cui veniva inserito (visionando accuratamente le risorse di partenza? Verificando di essere in grado di svolgerlo? Boh, ho i miei dubbi). E accettando di lavorare a quelle condizioni.

Da questa disavventura e da esperienze successive sono giunta, nel tempo, ad alcune conclusioni.

Punto primo (lo so, la scoperta dell’acqua calda): ognuno deve fare il suo. Se sei una traduttrice editoriale, a meno che non senti chi già lo fa, non ti procuri le competenze necessarie, non ti fai un’idea dei compensi che puoi ritenere equi, non ti butti nelle traduzioni tecniche. Realtà come quella in cui sono incappata io verosimilmente prosperano sull’ignoranza, anche di chi è in buona fede.

Punto secondo: le agenzie di traduzione veramente valide, probabilmente, non hanno più di cinquemila traduttori nel proprio database, men che meno specializzati in ogni ambito dello scibile umano. Lavorano con pochi fornitori, che ne hanno guadagnato la fiducia grazie alla professionalità del loro lavoro. E li pagano il giusto.

Terzo e ultimo punto, ma questa è più che altro una domanda che mi faccio e vi faccio, e sarei grata a chi, sapendone di più, volesse darmi lumi in merito. Ok per il sistema di macellazione di un povero suino ben pasciuto, ok per la costruzione di macchinari e per tutte le attività in cui possono esistere un metodo e degli standard specifici per valutare la qualità di un processo, ma la certificazione ISO, corredata da cifre altisonanti, è applicabile a un ambito volatile e soggettivo come la traduzione? Esiste un ISO del tradurre e dello scrivere?

Postilla per i sanguinari paladini del giusto compenso (che oggi peraltro mi contano tra le loro fila): prendete questa storia – della cui pochezza mi rendo conto – con l’indulgenza che si deve a un qualcosa che in fondo non si è mai concretizzato nella realtà. È un po’ come essere sposata e però sognare di accoppiarsi selvaggiamente con Hugh Jackman: non è tradimento, giusto?

Credits: L’immagine del post è stata scattata ad hoc da Chiara, e secondo noi rende bene il senso di tutta questa storia. A proposito, secondo voi cosa c’è scritto a monitor? FARE o FAKE? Bicchiere mezzo pieno o bicchiere mezzo vuoto?

Can Humor be Translated?

By Danielv

There are many magazines with funny jokes, books that describe amusing situations, videos and movies where it is inevitable to let out a few laughs. Everyone loves to laugh and enjoy that intense moment of glee. And it is only natural to want to share these funny creations with others.

Now, it is very tempting to believe that a humorous text can be translated to any language easily, and that the humor will produce the same effect in other cultures. Humor is something universal, is it not? If something is funny, everyone should laugh all the same, regardless of the language it’s expressed in. But, actually, the translations of jokes and amusing stories are a great challenge for translators. It turns out, the job is not a simple translation, but a challenging .

There are different reasons why a funny text can lose a bit its charm when translated. It may fail miserably, or, in the worst case, it may even offend the reader. The reason is that many jokes are based on puns or rhymes, things that tend to disappear in a translation. Many translators find the task impossible. Humor is also laden with sociocultural themes belonging to a specific region. An obvious example would be that whereas in some countries, certain animals are venerated as deities, in others, these animals are consumed for sustenance. Think  in the US versus  in remote areas of Guangxi. This is what it means to localize, it is understanding the concept of a joke, but adapting it to a different , in order to achieve an effect as similar as possible to the original text. Surely we have to change wording, characters, and settings in a story and perhaps remove or replace some bits of a joke. It is therefore imperative we give the linguists license to refit the texts when translating them, in order to make people from diverse places laugh.

Of course, there are also cases in which a text has a kind of translatable humor requiring no changes, but, in general, you have to be prepared to let many stories and jokes undergo a small metamorphosis, so they can be funny in others countries.

De la nécessité des erreurs

Nathaniel Hiroz

Parmi toutes les absurdités de notre système éducatif, il en est une qui m’exaspère particulièrement et dont j’aimerais traiter dans le présent article : la haine des erreurs.

Le système tout entier est fondé sur le rapport à la faute. Des tests sont créés, des évaluations mises au point, afin de perpétuer le sport favori du monde de l’école : la chasse aux erreurs. Celles-ci sont traquées, débusquées et jovialement marquées du sceau de la honte, à coups de stylo rouge. Les points sont attribués, les élèves jugés et classés, les futurs définis, dans une société qui ne sait fonctionner qu’à l’aune des concours et des diplômes.

Je n’irai pas par quatre chemins : ceci est le rapport aux erreurs le plus stupide qui se puisse concevoir. Voici pourquoi : les erreurs ne sont pas seulement inévitables, elles sont nécessaires et souhaitables. Réfléchissez à votre propre expérience : vous avez sans doute appris tout autant, sinon plus, de vos échecs que de vos succès. Concentrons-nous cependant ici sur le sujet qui nous intéresse en particulier : l’apprentissage des langues.

La réalité linguistique

Dans le contexte des langues, s’il est possible d’opérer avec un tel paradigme, basé sur l’aversion et la punition des erreurs, c’est que le système éducatif est déconnecté de la réalité linguistique. Notre système scolaire occulte totalement ce qui constitue l’essence des langues. Celles-ci sont avant tout des moyens de communication entre êtres humains. Elles permettent à plus de 7 milliards de personnes d’échanger des informations, de raconter des histoires, de vendre et d’acheter des biens, de déclarer la guerre ou de déclarer leur flamme.

Que reste-t-il de tout cela dans le monde de l’école et des classes de langues ? Dans ce petit univers cloîtré, les langues, comme les autres matières, sont réduites à l’état d’objets d’étude abstraits, virtuels. Comme à une plante dont on a arraché les membres pour les coller dans un herbier, il reste bien peu de ce qui fait la vitalité des langues, de ce qui constitue cette dimension fondamentale de communication et d’expression.

Est-ce que ces milliards d’humains seront outrés si vous conjuguez mal un verbe ou déclinez de manière erronée un adjectif ? Seront-ils scandalisés par votre vocabulaire limité ? Eh bien non, quoi qu’en pense l’école. Dans le monde réel, les gens se fichent pas mal de vos conjugaisons approximatives, de votre syntaxe hésitante, de votre confusion entre masculin, féminin et neutre. Ils seront surtout et avant tout contents que vous ayez fait l’effort d’apprendre un peu de leur langue et que vous ayez tenté de vous exprimer dans celle-ci plutôt qu’en français (ou en anglais).

Des mésaventures amusantes

Parfois les erreurs ont pour résultat de donner à vos mots une signification toute différente de celle escomptée, créant des situations cocasses. Jugez plutôt : du temps où j’apprenais le suédois, je rencontrais chaque semaine une jeune femme suédophone pour faire un tandem. Il existe dans cette langue scandinave deux verbes très similaires pour une oreille de francophone : fika et ficka. Le premier signifie plus ou moins « prendre un café ». Le second renvoie à une intimité physique intense et relève d’un registre vulgaire (en d’autres termes, le mot se traduirait par « baiser » en français). Ils se distinguent essentiellement par la longueur de la première voyelle et de la consonne la suivant. J’eus un jour la bonne idée de proposer à ma partenaire linguistique d’aller boire un café. Mais ma voyelle était un peu trop courte, ma consonne un peu trop longue. Je n’ai jamais vu une personne aussi perturbée par une invitation à aller prendre un café.

Un ami brésilien en visite en Allemagne et faisant l’effort de parler allemand se trouva un jour pris d’un besoin naturel dans un restaurant. Apostrophant poliment une serveuse pour lui demander s’il pouvait die Toilette benutzen (« utiliser les toilettes »), il se trompa et utilisa le verbe putzen (« nettoyer ») à la place debenutzen. Cette serveuse fut sans doute très touchée par la serviabilité de mon ami.

Ce ne sont que deux exemples parmi toutes les situations comiques que vivent quotidiennement les apprenants de langues. Est-ce que le monde s’arrête de tourner chaque fois que quelqu’un prononce mal un mot ou confond deux verbes ? Est-ce que ma partenaire linguistique a mis fin à nos échanges et a déposé plainte pour harcèlement sexuel ? Mon ami brésilien s’est-il vu obligé de récurer les toilettes de ce restaurant allemand, sous les moqueries des clients et du personnel ? En fait, non. Après quelques instants de gêne, des explications et des rires partagés, la vie continue, une nouvelle anecdote amusante en poche.

Erreurs et développement personnel

Une des conséquences de la phobie des erreurs est que bien des apprenants attendent patiemment le jour où leur sera offerte, des cieux, une permission de parler, le jour où ils seront « assez bons ». J’ai une mauvaise nouvelle pour ces gens : ce jour n’arrivera jamais. Vous ne serez jamais « assez bon-ne » pour commencer à parler. Personne ne l’est. La première fois où vous ouvrirez votre bouche pour parler la langue que vous apprenez, que vous ayez étudié celle-ci pendant un jour, un mois ou une décennie, vous aurez de la peine. Vous hésiterez, vous ferez des erreurs, vous vous sentirez certainement bête. Et tout ceci est normal.

Comme je le répète régulièrement, le principal défi auquel sont confrontés les apprenants de langues n’est pas la grammaire, la prononciation ou un nouvel alphabet. Il ne s’agit pas de la mémorisation de milliers de mots, des conjugaisons et déclinaisons irrégulières, aussi complexe que puisse paraître cette tâche. La véritable difficulté, c’est d’être prêt à faire des erreurs et à s’exposer à un sentiment d’imperfection et de vulnérabilité.

À travers l’apprentissage d’une langue, vous serez inévitablement confronté(e) à certaines peurs. Peur de faire des erreurs, peur du ridicule, peur de parler avec des inconnus, peur de perdre contrôle et d’être en situation de faiblesse. C’est pour cela que l’apprentissage des langues est un fabuleux outil de développement personnel. En faisant l’effort de parler dans une nouvelle langue, en vous plaçant volontairement dans des situations pas toujours agréables, et en continuant à avancer malgré les erreurs, ou plutôt grâce aux erreurs, vous développerez de nombreux aspects de votre personnalité. Vous en sortirez grandi(e), et pas seulement à un niveau linguistique.

Avez-vous peur des erreurs ? Avez-vous déjà vécu des situations cocasses en raison d’une confusion linguistique ? Avez-vous constaté des changements positifs dans votre personnalité grâce à votre apprentissage d’une langue ? Partagez avec nous vos expériences dans les commentaires !

LAS LETRAS PERDIDAS DEL ESPAÑOL

La composición del alfabeto o abecedario del español ha ido variando con el paso del tiempo. En la actualidad está formado por veintisiete letras, pero no siempre fue así. El alfabeto español, como es bien sabido, es heredero del alfabeto latino que, a su vez —a través de los etruscos—, procede del alfabeto griego. De hecho, el término alfabeto alude precisamente a las dos primeras letras griegas: alfa y beta. En las siguientes líneas lo emplearemos como sinónimo de abecedario, pues así lo establece la Ortografía de la lengua española (2010, § 5.4, p. 63).

¿CUÁL ES LA HISTORIA DEL ALFABETO ESPAÑOL?

Para hablar de las variaciones que ha sufrido el alfabeto español es necesario acudir a la primera obra en la que se habla sobre la ortografía de la lengua castellana. Dicha obra es la Gramática de Antonio de Nebrija (1492). En el primer apartado, dedicado a la ortografía, se establecía que el castellano constaba de 23 letras, a saber: A, B, C, D, E, F, G, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R S, T, U, X, Y, Z. El criterio de Nebrija era el siguiente: cada letra debía corresponderse con un sonido distinto. Por este motivo, se consideraban inútiles la k, la q y la y, puesto que un mismo fonema no podía ser representado por distintas grafías. Y así queda recogido en la Gramática: «Las tres c. k. q. tienen un sonido: e por consiguiente las dos dellas son ociosas, e presupongo que sean la k. q. e que la x. no es necessaria: porque no es otra cosa sino breuiatura de cs».

En el año 1512, Antonio de Nebrija publicó las Reglas de ortografía española, obra en la que propone un abecedario compuesto de veintiséis letras: A, B, C, ç, CH, D, E, F, G, H, I Vocal, Y Conſonante, L ſencilla, LL doblada, M, N ſin titulo, Ń con titulo, O, P, R, S, T, U Vocal, V Conſonante, X, Z. Como puede advertirse, la n con título hace referencia a la actual ñ, que representamos igual que la letra pero con un signo encima que recibe el nombre de virgulilla. AdemásEn dicha obra se excluían dos letras: la k y la q, pues la letra c podía usarse en lugar de ambas.

A partir del siglo XVIII, con la creación de la Real Academia Española, comenzó a establecerse un alfabeto que, aunque con ligeras variaciones, se ha ido manteniendo hasta nuestros días. La primera edición de la ortografía, del año 1741, establecía el siguiente alfabeto: A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, U, V, X, Y, Z. Es decir, el abecedario constaba de veinticuatro letras —veinticinco, en realidad, porque la u presentaba dos formas: u y v—. En la edición del año 1754 se incorporaron tres letras más: la ch, la ll y la ñ. La última letra en introducirse fue la W, pues se añadió al abecedario en el año 1969.

LETRAS ¿DESAPARECIDAS?

Seguro que hay quien se ha dado cuenta de que en los diferentes alfabetos no solo se han añadido letras, sino que también han desaparecido otras. El ejemplo más evidente es el de la cedillace cedilla o ce con cedilla (ç). En su origen, esta letra es una variante de la letra zeta; de hecho, la pala cedilla es el diminutivo de ceda, que es una variante de la palabra zeda —término, ya en desuso, con el que se puede nombrar a la letra zeta—. Por este motivo, también es posible encontrar la palabra zedilla en el diccionario. 

Es frecuente hoy en día encontrar esta letra en el alfabeto de otras lenguas románicas como el catalán, el francés o el portugués. Sin embargo, la cedilla desapareció de nuestro alfabeto en el año 1775, con la publicación de la quinta edición de la Ortografía de la lengua castellana. La pronunciación de esta letra era como pronunciamos hoy día en castellano la ch —en fonética, como una africada dental sorda /ts/—. Este sonido se representaba en castellano medieval con una c ante las vocales e, icomo en cielo, pronunciado [tsielo]— y con una ç ante cualquier vocal o a final de sílaba, como en cabeça.

También han desaparecido de nuestro alfabeto las grafías ch y ll. El motivo por el que estaban incluidos en el diccionario era muy sencillo: cada una de ellas representa un solo sonido —el principio de una grafía para un sonido propuesto por Nebrija—. Sin embargo, como señala el Diccionario panhispánico de dudas, desde el año 1994 «se acordó adoptar el orden alfabético latino universal, en el que la ch y la ll no se consideran letras independientes. En consecuencia, las palabras que comienzan por estas dos letras, o que las contienen, pasan a alfabetizarse en los lugares que les corresponden dentro de la c y de la l, respectivamente».

El criterio para excluir ambas grafías del abecedario es, por tanto, muy simple: en realidad no son letras, sino dígrafos. Los dígrafos son conjuntos de dos letras que representan un solo fonema. En español tenemos cinco dígrafos, a saber: ch (sonido /ts/), ll (sonido /ʎ/), gu (sonido /g/ ante las vocales e, i), qu (sonido /k/ ante las vocales e,i) y rr (sonido /r/ en posición intervocálica).

Ahora bien, ¿por qué el dígrafo rr nunca ha estado en el alfabeto? Como se ha señalado líneas atrás, la inclusión de ch y ll responde al criterio de un grafema para cada sonido, y estos dos dígrafos sí cumplen esa máxima. Sin embargo, con la rr no ocurre lo mismo, puesto que la r representa ese mismo sonido cuando va en posición inicial  v. gr.ratón o reír— o cuando va precedida de n, l o s (como en enredo, alrededor o israelí). Por tanto, no se sigue el criterio anterior, debido a que el sonido vibrante múltiple se puede representar, según el caso, con dos grafemas diferentes, es decir, con r o con rr.

En definitiva, puede advertirse que, en realidad, el alfabeto español apenas ha modificado el esqueleto que heredó del alfabeto latino. Lo que sí ha cambiado es la manera en que pronunciamos —y escribimos— algunas de esas letras. 

De Rubén Conde Rubio

Translation in Afrikaans Today

Afrikaans is the third largest first language speaker group in South Africa(1). It is the only language in Africa that takes its name from the continent, indicating its indigenous identity, if not origin and status. This can be seen in the way it has, since its early South African origin, assimilated elements of other South African languages, either by transliterating words or translating everyday expressions.

Afrikaans in translation has come a long way since then.

Today it is not limited to translating classical and contemporary literature in all genres from various local and foreign languages. From mainly English, translation takes place in the fields of general Christian literature, of national and international legal, paralegal and technologically technical texts, and of various written communications with socio-economic impact.

In all fields of textual translation, particularly since finally also gaining official status alongside English in 1925, Afrikaans has gained a rich tradition and expertise. It continues to do so under the new, democratic dispensation in South Africa. Section 6 of the current Constitution of the Republic of South Africa, 1996, also provides for parity of esteem among the now 11 official languages, of which Afrikaans is one.

After years of delicate deliberations, Parliament has recently given full effect to this Constitutional provision by approving and publicly launching and publishing the National Language Policy Framework(2) in the 11 official languages. The Framework provides, among others, for the eventual compulsory usage of six official languages for all government publications at national government level(3). This provides an overall boost to the local translation and language development industry.

In practice, the working language in both private and public sector is English. The required subsequent translations to be done in the public sector require enhanced skills and terminology development, especially for the previously disadvantaged indigenous South African languages. This is very much the mandate of the National Language Service (NLS) and the Pan South African Language Board (PanSALB). In the process Afrikaans not only maintains its level of development, but also shares its growth.

Textual translation, as an established language activity, gives the non-speakers/readers of any language access to the information and cultural context conveyed by means of that language, promoting general understanding and acceptance. Globalisation and provincialisation are effected simultaneously, be that good or bad. In the diversely multicultural South African society, access to one another’s culture is a powerful enabling tool necessary for nation building. The continued translation into and from Afrikaans contributes to such nation building.

Hence, the experience gained in developing and standardising Afrikaans is, at various institutions, being translated into training interventions. This experience is being made applicable to the general development and standardisation of the previously disadvantaged indigenous South African languages.

In doing so, Afrikaans and the speakers thereof is also benefiting markedly from the formal interaction with the previously disadvantaged indigenous South African languages and its speakers – informal, interpersonal interaction was never absent. The greatest overall national benefit is experienced not so much in the field of non-literary translation, but in the field of literary translation.

The locally and internationally much awarded South African author, Antjie Krog(4), for instance, recently published Met woorde soos met kerse [With Words as with Candles] (2002), a collection of indigenous African poetry “translated” in an unusual, if not novel, way. If direct translation is understood to be translation without third language intervention, one could call the kind of translation activity used by Krog indirect translation.

Poems of cultural and literary importance from the various cultures of the previously disadvantaged indigenous South African languages were identified by literary experts in those languages. Those poems were explained extensively to Krog mainly in a mutual language other than the first language of either party. Krog, a poet laureate herself, subsequently wrote Afrikaans versions for each of those poems. Hence, indirect translation. The Afrikaans text of each poem is published alongside the text in the language of origin.

An example of such indirect translation, from Afrikaans into Xhosa(5), where the mutually common third language was English, is the following:

Afrikaans English Xhosa
Huil nie as Ek struikel nie;

slegs hartseer huil.

Ween ook by my neerslaan nie;

net weemoed ween.

Verdriet is traanloos

in my wêreld wat wankel,

in my hart wat vergaan.

Do not cry when I stumble;

only heartache cries.

Also do not weep when I fall down;

only woe weeps.

Sorrow is tearless

in my world that falters,

in my heart that perishes.

Ungakhali xa ndikhubeka

Yintliziyo ebuhlungu kuphela ekhalayo

Ungakhali xa ndisiwa phantsi

Lusizi kuphela olukhalayo

Ubuhlungu abunazinyembezi

Kwilizwe lam elixengaxengayo

Kwintliziyo yam etshabalalayo

 

This kind of linguistic access to one another’s culture unfortunately is always limited to a select readership, i.e. adult readers of serious literature. Prescribing translated works of literature and informal texts at school and post-school level increases that readership and enhances understanding of the cultures in which the various texts originated.

By actively, even aggressively so, increasing the readership of translated South African works in South Africa, former President Nelson Mandela’s Rainbow Nation can begin to understand and appreciate Africa’s unique cultural diversity and thereby eventually meaningfully participate in the African Renaissance, as envisaged by President Thabo Mbeki.

(1) According to the latest official statistics (1996), first language speakers of the 11 official languages number as follows: Zulu (9,2 m), Xhosa (7,2 m), Afrikaans (5,8), Northern Sotho (3,7 m), English (3,5 m), Tswana (3,3 m), Southern Sotho (3,1 m), Tsonga (1,8 m), Swati (1,0 m), Venda (0,9 m) and Ndebele (0,6 m).
(2) Pretoria, 18 and 19 Maart 2003.
(3) These are: Afrikaans, English, Tsonga, Venda and, rotationally, one language each from the Nguni and Sotho groups.
(4) Antjie Krog was voted overall winner of the South African Translators’ Institute Award for Outstanding Translation of the Year, 2003.
(5) Writer’s original Afrikaans for Station 8 of South African born German composer Isak Roux’s multilingual mini oratorium, Stations (2002). English for première in Stuttgart, Germany, 19 April 2002 (spoken). Xhosa by Bukelwa Kubheka for première in Bloemfontein, South Africa, 23 August 2002 (sung).
By Johann P. Boshoff. Copyright © 2003. 
Published by lexicool.com, November 2003.

I paletti dei freelance

L’argomento “paletti” è certamente tra i più dibattuti tra i freelance, teoricamente liberi di gestire i propri spazi vita-lavoro ma nella sostanza continuamente dibattuti tra la necessità pratica di accontentare i committenti e quella psicofisica di staccare la spina. Ma forse perché sotto sotto tutti noi freelance abbiamo una tendenza innata al workaholism, o forse perché in linea generale amiamo molto quello che facciamo, i paletti ci scordiamo proprio di piantarli. E così, alla ricerca di un equilibrio tra stacanovismo e rivendicazioni sindacali, ho provato a stilare sette considerazioni sull’argomento, o meglio, a piantare sette paletti… nel giardinetto interiore che tutti dovremmo coltivare.

Paletto 1: I paletti si ergono un po’ alla volta

Questo paletto a mio parere vale per tutti, freelance e non: quando si comincia, nel pacchetto sono compresi anche un certo numero di ore extra, di impegno fisico e mentale totalizzante, di rinunce; insomma, la dura gavetta che non risparmianessuno. Ma, come si suol dire, un giorno tutto questo dolore ci sarà utile: ci permetterà di piantare i nostri paletti con grande soddisfazione.

Paletto 2: Divieto di sfruttamento

Questo paletto non è facilissimo da piantare, soprattutto all’inizio; per quanto “sfruttamento” sia una parola orribile, non sempre riusciamo a capire quando ne siamo vittime. Perché se la gavetta va benissimo, il pagamento in visibilità o esperienza non è ammesso, a meno che non lo si faccia per una buona causa.

Paletto 3: Patti chiari, preventivi corretti

Un altro effetto collaterale dell’inesperienza è non avere chiaro il confine tra la disponibilità e l’ingenuità: quando ci viene affidato un lavoro è bene chiarire cosa ci verrà richiesto, per non rischiare di vederci appioppare carichi non previsti o che esulano dai nostri compiti (vedi paletto precedente). Prendiamo esempio dall’idraulico: magari già che è venuto ad aggiustare la doccia può anche dare un’occhiata al rubinetto che perde, ma se poi quel rubinetto va sostituito… be’, provate a chiedergli di farlo gratis!

Paletto 4:  Rispetto dei tempi di lavoro…

Chi di noi lavora in casa lo sa: darci dei tempi di lavoro ben scanditi non è sempre semplicissimo. A volte la colpa è nostra, perché dobbiamo imparare a organizzarci bene o perché ci distraiamo facilmente; ma spesso sono le persone che ci circondano a non prendere troppo sul serio le nostre esigenze e ad affibbiarci compiti vari, perché tanto “siamo a casa” (ne avevamo già parlato qui). Questo paletto è davvero fondamentale, e lo dice anche Vasco: “noi soli dentro una stanza… e tutto il mondo fuori!”.

Paletto 5: …e dei tempi di riposo

È vero che molti di noi lavorano di notte o nei weekend, ma in linea generale dovrebbe essere una scelta nostra (perché non vogliamo rinunciare a un lavoro anche se siamo già carichi) o un nostro problema (perché non ci siamo organizzati bene), o anche una semplice preferenza. Per chi lavora con aziende in realtà il problema è un po’ ridimensionato, ma per chi lavora con altri freelance può diventare davvero grave: ricevere richieste via mail, whatsapp o addirittura telefonate la sera tardi o la domenica mattina, dopo una certa soglia di tolleranza ci trasforma in Van Helsing.

Paletto 6: Rispetto degli spazi

Non tutti i freelance possono permettersi un ufficio e non tutti vivono in città dotate di spazi di coworking; per la maggior parte di noi l’ambiente di lavoro consiste in pochi metri quadrati a casa nostra, e spesso ci troviamo a doverli difendere con le unghie e con i denti da bambini, gatti e accumuli vari di roba (spesso e volentieri altrui). Qui di paletti ce ne vogliono parecchi… più o meno una recinzione, ecco.

Paletto 7: Un po’ di sana netiquette

La maggior parte delle interazioni che noi freelance manteniamo con colleghi e committenti avviene via e-mail o messaggi, quindi la netiquette conta non poco per creare buoni rapporti virtuali e scongiurare lune storte. Certo è difficile imporre paletti agli altri, però cominciare da noi (e non demordere mai, neanche davanti ai messaggi in maiuscolo) vuol dire già molto.

Apprendre une langue quand il fait chaud (sans vivre au pôle Nord)

Depuis le début de l’été, les médias ne parlent que d’une chose : la chaleur.

Difficile d’y échapper, à moins de vivre dans un pays nordique (et encore). Voici donc quelques conseils de bon sens pour vous aider à continuer à progresser même quand le mercure grimpe et quand vous n’avez aucune énergie.

Pour que vos progrès ne fondent pas pendant l’été

Source

Gare au choc culturel : une langue, ce n’est pas que de la grammaire

Je vous souhaite la bienvenue dans la onzième édition du carnaval d’articles « Des blogs et des langues », hébergé par Chloé Donin du blog Mordus d’Italie. La problématique de ce mois : le lien qui existe entre une langue et une culture. Il s’agit d’un sujet à mon sens essentiel, donc j’ai accepté avec plaisir de me fendre d’une vidéo sur ce thème. [Monde des Langues]

Cette vidéo a été réalisée dans le cadre de l’événement « Des blogs et des langues », sur le thème « Pourquoi la culture et la langue d’un pays sont deux éléments étroitement liés ? ». Retrouvez tous les autres blogueurs ayant partagé leur point de vue sur le blog de Chloé Donin en cliquant sur Mordus d’Italie.

Le lien étroit entre langue et culture

Pour plus de réflexion sur la communication interculturelle, rendez-vous sur la chaîne.

Les autres participations au carnaval de juillet

Pour voir les articles et vidéos des autres participants sur le thème « Langue et culture », cliquez ici.

Pour voir la vidéo que j’avais réalisé lors de ma précédente participation, c’est ici.

Vous pouvez également retrouver mon entretien avec Chloé, avec ses conseils pour apprendre l’italien, dans cette vidéo.

75 palabras coloquiales (slang) que te servirán de mucho

Al hablar un idioma o aprender de éste, estamos claros que todo no está en los libros, hay una lenguaje coloquial, llamado por muchos “slang” o jerga que se utiliza y se aprende en las calles como dirían. Así que si realmente quieres entender a tus amigos, las películas y las canciones, además de expresarte en inglés como un nativo aquí tienes una lista de palabras, no todas tan formales para que te luzcas. [por ]

Ace: Genial.

Ass: Culo, trasero.

Arse: Otra manera de decir Ass, pero más grosero todavía.

Smart-arse: Listo, sabelotodo.

Arsehole: Boludo, gilipollas.

Aye: Otra manera de decir sí.

Any road: Una manera muy particular de decir de cualquier modo.

A fiver: Es el término coloquial para referirse a un billete de £5 libras esterlinas.

Ass well: También.

Bang: una forma informal de decir tener sexo en UK.

Bloody: Este debe ser una de las palabras más reconocidas del inglés británico, se usa para enfatizar algo, ya sea bueno o malo

Bloke: Una manera más de referirse a un hombre.

Bestie: Mejor amigo/a, es una manera muy simpática de decirlo.

Brew: Tetera o taza de té.

Bucks: Dinero.

Bum: Otra forma de decir trasero.

Buggered: Hecho polvo, jodido.

Cheers: Gracias / salud.

Cheesy: Cursi.

Chinwag: Charla informal.

Chick / bird: Tía, esa persona.

Codswallop: Tontería.

Corker: Genial, estupendo.

Cuppa: taza de té o café.

Chatter / bubble: Decir tonterías.

Daft: tonto, bobo

Doddle: algo que se puede hacer de forma fácil.

Dough / Dosh: Dinero.

Dude: Tío, esa persona.

Chuffed: Esto se dice cuando estás muy emocionado acerca de algo.

Chips: Las papas a la francesa, esto siempre causa gran confusión.

Crisps: Estas son las papas fritas.

Dig: Cuando algo te gusta mucho.

Dork: Torpe.

Innit: En lugar de preguntar cosas como “¿cierto?, ¿no es así?, ¿puedes? ¿No es cierto?.

Epic: Fantástico

Earwig: Parar la oreja diríamos aquí, escuchar a hurtadillas en conversaciones de otros.

Fag: Pitillo, pajilla.

Grub: Zampar.

Gutted: Esto se dice cuando alguien está extremadamente abatido y desesperanzado.

Gobsmacked: Estar realmente impresionado con algo.

Fortnight: período de 2 semanas.

Fag: En USA puede referirse a un homosexual, pero en UK se refiere a un cigarrillo.

Fancy: Gustar de alguien, querer algo.

The fuzz: La policía.

Fluke: Es cuando algo sucede por mera suerte.

Good effort!: ¡Muy bien!

Hot cup of Joe: Taza de café.

In a strop: De mal humor.

Knackered: Estar exhausto, usualmente después de un largo día.

Lass: Una bonita palabra para hablar de una chica.

Lad: Aquí hablamos de un chico, también te puedes dirigir a un hombre joven de este modo.

Loaded: Rico/a.

Loony: Loco/a.

Mate: Significa amigo, pero es también una buena manera de dirigirse a extraños en situaciones informales.

Minging: Asqueroso.

Nuts / barmy: Pirado, grillado, chiflado.

Nicked: Birlado, robado.

Newbie: Novato, principiante.

Noob: Sin experiencia, ignorante.

Numpty: Nos habla de una persona incompetente o de escasa inteligencia.

Pig out: Comer como un cerdo, ponerse como un cerdo.

Pardon me: Disculpa, perdón.

Prattle: Parloteo.

Porkies: Mentiras, mentirijillas.

Rubbish: Basura, porquería.

Shindig: Fiesta, juerga, farra.

Sorted: Listo, resuelto.

The loo: El baño.

Tipsy: Una persona que ha bebido, está entonado, alegre.

Telly: El televisor.

Tosh: Tonterías sin sentido.

Turkey: Pringao.

Wimp: Blandengue, cursi.

Wanker: Una forma poco común de decir idiota, gilipollas.