Faithful vs. Effective Translations

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A Bridge Too Far

Most of the time, when we describe a good translation, we refer to the concept of fidelity. We believe the target text should be true to the source, respecting its style as well as the things it describes. However, at times, translators run the risk of over-egging the pudding, so to speak. The source text is translated so literally that the target text is difficult to comprehend. Thus, the translation’s function is not achieved. It’s times like this we must ask, “do we need faithful or effective translations?”

Let us take for example instructive texts, such as user’s manuals or cookbooks. English cookbooks tend to be more detailed than cookbooks in Spanish, laden with a lot of information that the Spanish reader takes for granted. Given a faithful translation of an English cookbook, a Spanish person would probably feel slighted and stop reading.

Something similar happens to copywriting. Imagine once again how an advertisement written for British audiences would fare in Spain. Most likely, a lot of references would be lost, and so the advertisement would lose its impact. Sales of the product would be less than expected, and the translator would have failed his mission.

Some Theory

In 1978, the linguist, Hans Vermeer, introduced for the first time the theory of skoposSkopos is a word of greek origin (σκοπός) meaning “purpose”. The theory upholds that both translators and interpreters must keep in mind, above all other things, the function of the words they are translating. If, for example, the purpose of a piece is to sell a product, the target language should be adapted to achieve the same impact in the target audience.

This concept is not limited to language; it also comprises the customs, world views and preferences represented in this language.

Perhaps the importance of skopos is most evident in translations of movies, especially when children are the target audience. The purpose of dubbing is making sure children the world over are just as entertained as the children who speak the original language. And while perhaps a complete makeover of the soundtrack is uncalled for, a lot of it -word play, jokes, register- will have to be adjusted. Professionals tasked with translating this kind of material must really have the knack for it.

The Goal

To answer the question that set off this discussion, I dare say that, as a general rule for translations, effectiveness is more important than faithfulness. Of course, we would never change the meaning of the source text, but rather adapt anything that may be lost in translation. Preserving the author’s intent is always our first priority.

Las cualidades básicas del buen traductor

Isabel García Cutillas

Hace unas semanas, una lectora de este blog, Andrea, me planteó en un comentario una serie de preguntas que ya me han formulado anteriormente muchas otras personas y que son fruto de la incertidumbre y la inseguridad (normales, por otro lado) que suelen atenazar a los que quieren estudiar o dedicarse a la traducción, pero no saben cómo funciona esto ni si se les dará bien. Andrea, en concreto, me preguntaba si se puede estudiar Traducción sin tener un buen nivel de español o sin conocer otro idioma extranjero aparte del inglés, si se puede mejorar el español a lo largo de los años de estudio, si puede ser contraproducente ser ansiosa y aislada y si esta profesión requiere grandes dosis de capacidad comunicativa cara a cara. En resumen, ¿qué cualidades debe tener un estudiante de Traducción o un traductor profesional?

Empecemos por el principio, por lo básico, obvio y elemental: un traductor o estudiante de Traducción debe conocer, como mínimo, una lengua extranjera y su propia lengua materna. Esta afirmación puede parecer una perogrullada, pero lo cierto es que muchas veces, los estudiantes o traductores noveles no son del todo conscientes de lo que eso significa realmente y es habitual que cometan dos errores: creer que en la carrera aprenderán el idioma del que quieren traducir y, lo que es peor, olvidar que conocer su propia lengua materna a la perfección es tanto o más importante que tener un buen dominio del idioma extranjero en cuestión.

En cuanto al primer punto, hay que tener muy claro que la carrera de Traducción no es un curso para aprender inglés, francés, alemán o chino; su objetivo, en principio, es que los alumnos aprendan a traducir, por lo que la lengua B (la primera lengua extranjera, la lengua de la que uno traduce principalmente) ya debe venir aprendida de casa. Dicho de otro modo: se espera que el alumno ya tenga cierto nivel de su lengua B para poder superar la carrera. Entrar, por ejemplo, en traducción de alemán sin tener ni idea de alemán es una garantía de sufrimiento y, en última instancia, si el alumno no se pone muchísimo las pilas para alcanzar el nivel requerido, de fracaso. Los cuatro años de estudios sirven para que el estudiante perfeccione su lengua de trabajo, no para que la aprenda desde cero. No sucede lo mismo con las segundas y terceras lenguas extranjeras (lenguas C y D), sobre todo si son idiomas raros o exóticos, en cuyo caso sí se suelen impartir desde el nivel más básico. No obstante, no hay que perder de vista que el nivel que se necesita para traducir un idioma es muy alto y ese nivel, en el caso de las lenguas C y D, no se alcanza en cuatro años de carrera (menos aún si se trata de idiomas como el japonés o el chino), por lo que se requerirán varios años más de esfuerzo y trabajo aparte si el alumno quiere llegar a traducir dichas lenguas.

En cuanto al segundo punto, no hay peros que valgan: saber traducir (bien) pasa inevitablemente por saber redactar a la perfección en tu lengua materna. Si no se te da bien escribir, si no conoces tu lengua materna en profundidad, dedícate a otra cosa, porque por muy bien que entiendas el texto original, jamás podrás producir un texto de destino de calidad. Es un error creer que ser hablante nativo de un idioma te capacita automáticamente para traducir a ese idioma.¿Acaso ser capaces de correr nos convierte automáticamente en campeones de atletismo? Y es que dominar el español no significa solo saber dónde poner las tildes, sino también cómo usar adecuadamente las mayúsculas y las minúsculas, las cursivas o los signos de puntuación, tener un léxico rico y una expresión fluida, saber cómo utilizar la lengua en cada situación y contexto; en definitiva, estar al día de todas las normas gramaticales, ortográficas, ortotipográficas y de estilo del idioma, o conocer las fuentes de consulta adecuadas para resolver las dudas que tengamos (al fin y al cabo, ningún profesional lo sabe todo). Parte de ello se aprende en la carrera, pero se trata de una tarea de actualización, aprendizaje y perfeccionamiento constantes a la que debemos prestar atención durante toda nuestra vida profesional.

Esto entronca con otras de las cualidades que ha de tener un buen estudiante de Traducción o traductor profesional: curiosidad y capacidad autodidacta. En una profesión en la que se manejan textos de todo tipo y en la que es recomendable especializarse y reciclarse para no quedarse estancado y obsoleto, tener ganas de aprender y saber hacerlo por tu cuenta es fundamental. Informática, técnicas de venta y comunicación, DTP, finanzas, medicina u otras especialidades…: los ámbitos en los que puede y debe formarse un traductor para mejorar sus habilidades y el servicio que ofrece son casi infinitos. El traductor es, literalmente, un profesional hecho a sí mismo, porque no le queda más remedio. Si él no se mueve, nadie va a venir a moverlo.

En conclusión, esta es una profesión para gente independiente y con empuje, perseverante, paciente y disciplinada, entre otras muchas cualidades. Si necesitas a alguien que te diga qué hacer o que te saque las castañas del fuego, si te estresas con facilidad o te dejas llevar por el desánimo a las primeras de cambio, si no te atreves a relacionarte con los compañeros de profesión, quizá la traducción no sea tu camino.

Donde dije «dijo»

Para mi cumpleaños unas amigas me regalaron el libro Las brujas de hoy no necesitan escobas para volar de Elisa Mayo. Me juraron y perjuraron que no era una indirecta, que conste. El caso es que, a pesar de que la prosa era fresca y divertida y es de esas historias que no requieren mucha atención, había algo que me fastidiaba. Os pongo algunas frases escogidas al vuelo de las primeras páginas:

—Y deja de decir palabrotas, por favor —sentencio.

—Mamá, por favor… —me quejo.

—Ni mamá, ni momó —le riño con la boca llena.

—A mí me da igual que me insulten —interviene Adrián.

—¿Otro con un palo metido por el culo? —rebufa Deva.

—Le hace falta una mano de modernización —expone Lourdes.

—Si hubieras aceptado el puesto de directora, no tendrías que trabajar ese día —se burla. Qué gracioso.

—Mamá, estoy afuera —aviso.

—Eh, ni se os ocurra —les advierto.

¿Os ha pasado como a mí? A lo mejor soy muy tiquismiquis, pero esos verbos de habla o dicendi me suenan más a intentos de evitar el verbo «decir» que a otra cosa. Ser preciso está muy bien, pero en este caso a mí me ralentiza la lectura. De algún modo creo que estamos bastante acostumbrados al «decir» y no nos molesta tanto una repetición. Una cosa es que solo uses este verbo y otra que intentes buscar sinónimos constantemente.

Además, fijaos en este fragmento de contestaciones sucesivas:

—Os voy a dar pal pelo —amenazo.

—Tú y ¿cuántas más? —se burla el rubio.

¿No os parece que los verbos de habla son superfluos? Es repetir machaconamente una misma idea. «Dar pal pelo» ya nos sugiere amenaza, aunque cómica, y la respuesta es socarrona de por sí. ¿Qué ganamos con la puntilla?

Recuerdo haber leído hace tiempo un artículo de un bloguero norteamericano que decía (contaba, explicaba, sugería, defendía) esto mismo a raíz de una infografía que corría por aquel entonces titulada «Said is dead». He buscado un poco y he encontrado algunos artículos más sobre el tema:

«Before my most influential college writing class, I LOVED to end dialogue with words like questionedgrumbledor stammered. I thought I was being original and unique. I thought I was making my novel stand out from all those writers who stuck to said and asked».

Porque eso parece en un principio, ¿verdad? Vamos a darle color al texto, que no quede tan soso ni repetitivo. En el fondo, es como si quisiéramos demostrar cuánto vocabulario tenemos.

En esta entrada, Shelby da tres motivos para explicar por qué dijo no está muerto:

  1. Said es más corto y conciso. Cuando la longitud es importante, mejor guardarse las palabras para desarrollar a un personaje o detenerse en una descripción. Y si está en un subtítulo ya…
  2. Los lectores están acostumbrados a said y, por lo tanto, cualquier variante los ralentizará. ¿Veis? Como me pasó a mí. «As a reader, when I see a bunch of dialogue and I know who is speaking, I rarely bother to read the dialogue tag. I want the words. I want the action. As a writer, if readers aren’t going to read the dialogue tag, it can be a waste of time and energy to think of another word other than said».
  3. Cambiar said no tiene tanta fuerza como cambiar el diálogo. En lugar de poner todo tu empeño en cambiar ese said o ese dijo, da un mayor golpe de efecto captar el tono o el sentimiento de las palabras en el diálogo en sí. Por ejemplo:

“I tried to tell you. But you sent me to my room.” I stammered.

“I tried…I tried to tell you. But you…you sent me…you sent me to my room.” I said.

En la primera, no sabes que el personaje tartamudea hasta que lees la frase entera y puede que tengas que releerla, incluso. En la segunda, experimentas el tartamudeo al leer la frase y el diálogo tendrá más empaque.

¿Y qué tiene que ver esto con la traducción? Pues todo, porque parece que nos veamos obligados a traducir esos said con repuso, convino, arguyó, defendió, masculló y un largo etcétera por variar y por dejar bonito el texto y no siempre hacen falta florituras. Como ya sabéis, todo depende del contexto, pero son muchas las tipologías textuales que no necesitan esta profusión de sinónimos porque acaban entorpeciendo.

Luis Magrinyà, en la página 53 de su Estilo rico, estilo pobre. Todas las dudas: guía para expresarse y escribir mejor (Debate, 2015), lo explica muy bien: «En resumen, se tiende a confundir la disponibilidad con la sinonimia. Tenemos la sensación de que así nuestro estilo es más “rico” y “expresivo”. No vemos que lo que estamos haciendo en realidad es delatar nuestro gusto por el floripondio, o las rémoras de nuestras redacciones escolares, al anteponer la profusión a la exactitud —recia característica de la literatura patria— ¡incluso en una acotación der diálogo! Tampoco parece que nos demos cuenta de que el recurso continuado al uso de presuntos sinónimos “para variar” acaba siendo tan cantoso como si hubiéramos repetido infamemente unos cuantos dijo».

Hablando de verbos de habla cantosos, Magrinyà da algunos ejemplos muy bestias:

—Bastante tiempo ha vivido usted gratis —rebuznó el administrador celoso.

—Y si quieres más —mugió el intruso […]—, ¡toma! ¡Y toma!

—¡Pero si no ha sucedido absolutamente nada, mi querido señor extranjero! —trinó Celeste.

—¡Yo no! ¡Yo me quedo! —bramó Leonardus desde su camarote.

—¡Cállese, vieja! —ladró de vuelta el militar.

Podría extenderme más, pero os recomiendo fervientemente que le echéis un ojo a este libro, puesto que encontraréis algunas fórmulas para evitar errores y pulir el estilo de vuestros textos, sean traducciones o no. Así seguro que (y me incluyo) nos lo pensaremos dos veces cuando recurramos a verbos como espetómasculló y similares o, por lo menos, investigaremos bien cómo usarlos y no redactaremos un híbrido como el que Magrinyà nos presenta en su libro:

Aquél se sintió molesto y le espetó entre dientes:

—¿Pasa algo?

¿Cómo podemos espetar (soltar, decir algo con brusquedad y contundencia) y mascullar (hablar entre dientes o pronunciar mal las palabras de modo que casi ni se entiende) a la vez?

En definitiva, la riqueza léxica está muy bien y es algo que en este blog he defendido muchas veces, pero evitemos los floripondios innecesarios.

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NOUVEAUX TRADUCTEURS : 10 CONSEILS POUR BIEN DÉMARRER

Il y a quelques semaines, j’ai répondu avec plaisir à l’invitation d’une de mes professeurs de l’ÉSIT qui m’avait conviée à un de ses cours afin que je partage mon expérience avec les étudiants de la promotion 2016. La plupart envisagent d’exercer en tant que traducteurs et interprètes indépendants dès leur sortie de l’école et étaient avides de conseils pratiques pour bien démarrer.

Voici les 10 recommandations que je leur ai faites :

 

 

 

1. PRÉPAREZ VOTRE LANCEMENT

Avant de vous lancer tête baissée dans la création d’une entreprise, prenez le temps de réfléchir à ce que représente cet important choix de vie. Être indépendant offre une très grande liberté et, en général, une meilleure rémunération que l’emploi de traducteur salarié (sauf si vous êtes recruté par une organisation internationale, mais c’est un cas à part). Vous bénéficierez également d’une expérience plus variée qui vous permettra de choisir véritablement votre domaine de spécialisation. Toutefois, ces avantages ne doivent pas masquer un certain nombre de contraintes : en tant que créateur et gestionnaire d’une entreprise, vous aurez à réaliser de nombreuses tâches qui ne sont pas directement liées à votre domaine d’étude (prospecter, facturer, établir et maintenir une comptabilité, gérer vos relations clients, etc.). Êtes-vous prêt à y consacrer une part importante de votre temps ? Certains d’entre vous pourraient se sentir isolés en travaillant seuls à la maison. Sans compter que vos revenus seront, au moins dans un premier temps, aléatoires, ce qui peut susciter un stress important en période creuse. Bref, regardez la réalité en face, au besoin en demandant à des traducteurs expérimentés de vous décrire leur quotidien sans fard, afin d’éviter toute désillusion.

 

Une fois convaincu que la vie de freelance est faite pour vous, effectuez une petite étude de marché pour identifier les différents types de clients, les domaines de spécialisation porteurs, les revenus que vous pouvez espérer, etc. Les associations professionnelles sont de précieuses alliées à ce stade pour vous donner l’occasion de rencontrer des collègues en exercice et pour les rapports qu’elles publient régulièrement sur l’état de la profession. En plus du marché, étudiez également l’environnement juridique (formes d’entreprises, obligations légales, aides à la création, etc.) pour être à même de prendre les bonnes décisions au regard de votre situation.

 

Avant même de commencer à démarcher des clients potentiels, soignez votre présentation : rédigez un CV et créez des profils sur les réseaux sociaux professionnels (LinkedIn, Twitter, Facebook, Viadeo…), car vos prospects ne manqueront pas de vous « googliser » pour savoir à qui ils ont affaire. Dans même, si vous ne disposez pas dans un premier temps d’un site web professionnel, assurez-vous au moins d’avoir une adresse e-mail dédiée (nanou94@yahoo.com ou barbaraetlucas@gmail.com nuisent à votre crédibilité professionnelle) et une signature automatique précisant vos langues de travail et redirigeant vos contacts vers des pages leur permettant de se renseigner sur vous. Enfin, faites imprimer des cartes de visite que vous aurez toujours sur vous, car on ne sait jamais quand on pourrait rencontrer une personne à la recherche d’un traducteur !

 

2. FIXEZ VOTRE TARIF AVANT DE PROSPECTER

Pour éviter d’être prix au dépourvu quand vos efforts de prospection vous placeront enfin en position de négocier avec un client potentiel, réfléchissez dès maintenant au tarif que vous demanderez. L’étude de marché que vous aurez réalisée (voir conseil n° 1) vous aidera dans cette démarche qui doit s’appuyer à la fois sur ce qui se pratique dans la réalité (consultez les tarifs moyens par combinaison de langue présentés dans l’étude tarifaire de la SFTet vos propres besoins (attention, comme je vous l’ai déjà expliqué votre temps ne sera pas uniquement consacré à la traduction, donc toute heure travaillée n’est pas forcément rémunérée).

 

Quoi qu’il en soit, NE BRADEZ PAS VOS SERVICES EN ESPÉRANT TROUVER DES CLIENTS ! Être un peu plus cher est paradoxalement plus vendeur pour des clients en quête de qualité (les meilleurs). Sans compter que si vous pratiquez des tarifs trop bas, vous passerez tout votre temps à traduire pour gagner peu, sans pouvoir consacrer le temps nécessaire à la recherche de contrats plus rémunérateurs.

 

3. TROUVEZ DES CLIENTS

Sachez que si vous avez du mal à trouver des clients, ces derniers ont autant de difficultés à trouver des traducteurs. Acquérir une plus grande visibilité doit donc être votre priorité. Pour cela, ne négligez aucune piste : informez la Terre entière (votre grand-mère, la boulangère, votre banquier, vos copines de yoga, etc.) que vous êtes traducteur. Vous aurez certainement droit aux questions habituelles : « vous traduisez des livres ? Combien de langues parlez-vous ?… » et aux réflexions légèrement apitoyées : « cela doit être dur, non, d’être seul à la maison toute la journée ? », mais en informant patiemment vos auditeurs vous saisirez l’opportunité de vous faire l’ambassadeur de notre beau métier et, surtout, de devenir LE traducteur professionnel du carnet d’adresses de tous ces braves gens prêts à transmettre généreusement (et gratuitement) vos coordonnées dès qu’ils entendront parler d’un besoin de traduction.

 

Le réseautage est un autre élément essentiel de votre stratégie de prospection  : maintenez des liens avec vos anciens collègues et employeurs et tenez-les informés de l’évolution de votre carrière, devenez membre d’une, ou plusieurs, associations professionnelles, notamment de votre association d’anciens élèves, afin de vous appuyer sur leurs réseaux. Contrairement à ce que pensent certains, les autres traducteurs ne sont pas vos concurrents, mais des partenaires potentiels. S’ils vous connaissent, ils pourront éventuellement faire appel à vous pour décrocher un gros contrat ou vous proposer de sous-traiter une partie de leur activité lorsqu’ils seront débordés. Alors, sortez de chez vous et allez à leur rencontre !

 

Méfiez-vous des plateformes de mise en relation, type Upwork (née de la fusion de oDesk et elance), Freelancer, Trouve-moi un freelance, etc. Ces sites proposent de mettre en relation des entreprises avec des travailleurs indépendants, mais lorsque les offres de projet sont affichées, ils fonctionnent en fait comme des enchères inversées organisant une course aux tarifs les plus bas.

 

Enfin, quel que soit votre état de famine, n’acceptez JAMAIS un contrat sans vous renseigner préalablement sur votre client potentiel. Entre les déplorables pratiques de certaines agences et les très nombreuses arnaques aux traducteurs sur Internet, les écueils sont nombreux. ne vous réjouissez pas trop vite, prêt à accepter n’importe quoi pour décrocher un contrat : commencez par rechercher une partie du texte à traduire sur Google (les arnaqueurs ne sont pas créatifs et envoient souvent le même texte des milliers de fois dans l’espoir de duper les traducteurs indépendants) et consultez les avis de vos pairs sur Payment Practices, le Blue Board de ProZ, etc. Je reviendrai sur ce vaste sujet dans un prochain billet, promis !

 

4. DONNEZ-VOUS DU TEMPS

Tous les traducteurs qui sont passés par là avant vous vous le diront : se constituer une clientèle prend environ un an. Patience est donc le maître-mot, mais prévoir une petite somme pour survivre en attendant ne fait pas de mal ! Ne vous découragez pas. Vos efforts finiront par payer, probablement au moment où vous vous y attendrez le moins. Un de mes tout premiers clients directs m’a été adressé par une amie française installée à Londres qui avait été sollicitée à la sortie de l’école par une maman, directrice marketing d’une PME, pour traduire le site web de sa société (avis aux clients potentiels : cette histoire aurait pu mal tourner si mon amie n’avait pas une « vraie » traductrice dans son carnet d’adresses !)

 

5. COMMENCEZ PAR LES AGENCES

Pour décrocher plus rapidement vos premiers contrats, frappez aux portes des agences de traduction. Ces intermédiaires ont le mérite de vous faciliter la recherche de clients, ce qui a un coût bien sûr (vos prestations seront généralement moins bien rémunérées que si vous facturiez directement un client), mais offre une expérience très formatrice. En effet, les agences sont en mesure de vous fournir des missions variées et, à condition de bien les choisir, contribueront à accroître votre rigueur par la révision attentive de votre travail.

 

Pour identifier les meilleures, fiez-vous une fois encore à vos collègues (certains forums comme ProZ ou le Translator’s Cafe compilent les commentaires de traducteurs) et exercez votre bon sens pour ne pas faire les frais de pratiques douteuses. Par exemple, considérez que vous n’avez pas à subir de pressions pour baisser votre tarif : puisque vous ne l’avez pas fixé au hasard, il doit donc simplement être accepté ou refusé. Méfiez-vous également des fausses promesses de type « facturez moins cher maintenant pour travailler plus à l’avenir » et n’acceptez jamais d’être payé à condition que le client final ait lui-même réglé sa facture (c’est tout simplement illégal). Dans le même esprit, plutôt que d’effectuer à titre gracieux moult tests de traduction, proposez des extraits de votre travail présentant la source en regard de la cible (après tout, on ne demande pas une consultation d’essai à un médecin ou un test de créativité à un graphiste !). Enfin, même si la question peut être débattue, je trouve les rabais pour « fuzzy matches » abusifs, car rien ne garantit la qualité des segments enregistrés dans la mémoire de traduction que vous devrez utiliser et dont vous aurez, de toute façon, à adapter le contenu.

 

Pour résumer, votre relation avec une agence est une entente commerciale entre deux entreprises, les termes de votre collaboration sont donc librement négociables. Même si certaines abusent de leur position dominante pour faire pression sur des professionnels DONT ELLES ONT BESOIN POUR EXISTER, vous n’êtes pas tenu de tout accepter sous prétexte de décrocher un contrat.

 

6. FAITES PREUVE DE PROFESSIONNALISME

Il ressort du point précédent que vous devez absolument vous considérer comme un professionnel et vous présenter en tant que tel. Dans cet objectif, rédigez des conditions générales de vente qui serviront de base à vos négociations commerciales et établiront dès le départ les modalités de paiement et les obligations de chacune des parties.

 

Par ailleurs, mettez un point d’honneur à respecter scrupuleusement les délais et les consignes. Au moindre doute, faites des recherches et si vous ne parvenez pas à trouver vous-même la réponse, posez des questions à votre donneur d’ordre. Personne ne lit un document plus attentivement qu’un traducteur, vous êtes donc un atout précieux pour l’auteur et un filet de sécurité avant la publication de son texte. Signalez respectueusement toute coquille ou maladresse, en étant conscient d’offrir de la valeur ajoutée tout en contribuant à asseoir votre réputation professionnelle. En outre, relisez toujours attentivement votre travail, même s’il doit être révisé par un tiers.

 

7. FAITES-VOUS RECOMMANDER DÈS VOS PREMIERS CLIENTS

Lorsque vous renvoyez votre traduction, ou peu de temps après, sollicitez l’avis de vos clients sur votre prestation. Leurs témoignages constituent un outil précieux pour améliorer la qualité de votre travail et convaincre d’autres agences ou clients directs de vous faire confiance. Même si peu de traducteurs parviennent à s’y astreindre dans les faits, vous devriez prospecter continuellement pour maintenir un niveau d’activité régulier. En effet, un important donneur d’ordre peut à tout moment renoncer à un projet ou faire appel à un autre prestataire, mieux vaut donc répartir le risque de perte financière en maintenant un portefeuille de clients (sans compter que travailler pour un seul donneur d’ordre peut être considéré par l’URSSAF comme une forme de salariat déguisé, lourd de conséquences). Afin d’augmenter vos chances de recueillir ces précieux avis, privilégiez une approche directe en simplifiant au maximum la tâche des personnes sollicitées. Vous pouvez par exemple envoyer une demande de recommandation via LinkedIn ou créer un questionnaire rapide à l’aide d’applications de sondage gratuites comme Survey Monkey.

 

Les périodes creuses sont propices au développement de votre activité : profitez-en pour vous former dans vos domaines de spécialité, acquérir de nouvelles connaissances ou aller à la rencontre de traducteurs. Si vous avez recours à la formation, sachez qu’il est possible de vous faire rembourser tout ou partie des frais engagés par le Fonds interprofessionnel de la formation des professions libérales (FIFPL) (code NAF : 7430 ZS).

 

8. NE VOUS SPÉCIALISEZ PAS IMMÉDIATEMENT (MAIS NE TARDEZ PAS TROP NON PLUS)

Les traducteurs ne sont pas omnipotents et sont même bien meilleurs lorsqu’ils se concentrent sur un certains types de textes. En réduisant le nombre de sujets que vous accepterez de traiter, vous limiterez certes la taille du marché ciblé, mais aurez accès à des contrats plus rémunérateurs, confiés uniquement à des professionnels expérimentés. Pour être viable, une spécialisation doit rester relativement vaste pour faire face à d’éventuels retournements de situation économique dans un secteur d’activité (traduction juridique, technique, financière, marketing, etc.), mais peut aussi être très étroite pour vous positionner sur un marché de niche (vous devenez alors LE traducteur spécialisé dans la culture d’orchidées ou les techniques de soin bucco-dentaire). Pour guider votre choix, interrogez-vous sur ce qui vous plaît et ce que vous traduisez le mieux. Une fois que vous aurez opté pour un domaine, vous pourrez alors consacrer du temps à parfaire vos connaissances et votre savoir-faire, afin de produire des traductions de qualité qui passeront pour avoir été rédigées par un professionnel du domaine.

 

9. UNE FOIS SPÉCIALISÉ, ADRESSEZ-VOUS DIRECTEMENT AUX CLIENTS

Maintenant que vous avez cerné le marché à développer (le domaine d’activité dans lequel vous vous êtes spécialisé), vous êtes prêt à vous adresser aux entreprises qui pourraient avoir besoin d’un traducteur qualifié. En contournant les agences, vous gagnez un accès direct aux donneurs d’ordre et augmentez généralement vos perspectives de rémunération.

 

Sachez toutefois que cette approche a aussi son lot d’exigences : les clients directs sont souvent moins informés de la nature du travail des traducteurs et ont besoin d’être « éduqués » en ce sens pour la mise en place d’une collaboration fructueuse. Expliquez succinctement votre démarche en indiquant qu’il vous faudra être au fait des spécificités de leur entreprise et de leur stratégie, précisez les délais à prendre en compte, demandez à ce qu’on vous transmette les coordonnées d’une personne-ressource à qui vous pourrez éventuellement vous adresser pour clarifier certains points et insistez sur la nécessité d’une relecture par un tiers (en interne ou en externe, organisée par vous).

 

Vous devrez sans doute consacrer plus de temps à la « gestion client », mais cet investissement se révélera vite judicieux pour la mise en place d’une relation de confiance dans la durée. De plus en plus d’entreprises préfèrent avoir affaire à des traducteurs indépendants qui connaissent leurs spécificités et leurs enjeux, plutôt qu’à des agences qui se révèlent souvent incapables de leur fournir des prestations de qualité constante. Pour les fidéliser, soyez prêts à en faire un peu plus (les rencontrer en personne, faire de la veille sur leurs marchés dans votre langue cible, être disponible dans les temps forts de leur activité, etc.) et à gagner en visibilité (identité visuelleprésence sur le webparticipation à des salons, etc.) pour mieux vous intégrer dans leurs équipes.

 

10. NE RESTEZ PAS SEUL FACE À VOS INTERROGATIONS

Au fil de votre parcours d’entrepreneur, vous vous sentirez parfois seul et démuni face à certaines questions. Dans ces moments de doute, n’hésitez pas à vous appuyer sur des réseaux (d’entrepreneurs, d’anciens élèves, de traducteurs, etc.) qui rassemblent des professionnels ayant rencontré les mêmes difficultés avant vous et à même de comprendre votre situation. La vie de freelance, n’est pas un désert solitaire : c’est même une excellente opportunité de partage pour qui sait s’ouvrir aux autres. Alors, n’hésitez pas, rejoignez une ou plusieurs associations professionnelles et, lorsque vous serez à votre tour lancé, rendez aux suivants tout ce dont vous aurez su si bien profiter…

 

Bon vent !

Auteur

VITA PRIVATA VS VITA DA FREELANCE

Tornata fresca fresca dalla mia mini vacanza in Piemonte, non ho per niente sentito il dramma del ritorno di cui tutti parlano in questo periodo.

Non che la cosa mi stupisca:

  • la mia pausa è stata tra le più brevi in assoluto (4 giorni in croce);
  • sono stata ultra diligente, ho controllato le mail, ma non ho dovuto affrontare alcuna urgenza;
  • ho potuto davvero staccare la spina come si deve, tra cibi e vini straordinari;
  • alla fine, diciamocelo, amo davvero il mio lavoro ed essere all’opera mi fa davvero sentire bene (senza fare troppo la workaholic).

Mi sono ritrovata però di fronte a un nuovo problema della vita da freelance: essere freelance è un po’ come essere dei supereroi con 2 vite. Da un lato c’è la vita privata, tra famiglia, amici e vita di coppia; dall’altro il lavoro, che richiede sempre a noi freelance un’attenzione assoluta e di dare tutti noi stessi per la nostra attività imprenditoriale (perché di questo si tratta, non ci sono santi che tengano). Però il problema sta proprio qui…

Quando la vita privata ti sembra implodere, che fai?

Ora… non sto certo parlando di chissà quale melodramma cronico mortale, ma per dirla proprio senza peli sulla lingua, quando stai dimmerda e hai 3 consegne con il fiato sul collo, COME CAVOLO FAI?

Stamattina non mi sono certo potuta permettere di spegnere la sveglia, girarmi dall’altra parte e continuare a dormire. Non avrei solo saltato una lezione in università, un appuntamento dal parrucchiere o un caffè con le amiche. Avrei perso dei clienti, deluso dei colleghi e soprattutto avrei deluso me stessa, buttando all’aria tutta la fatica e l’impegno degli scorsi mesi.

3 consegne sono sempre 3 consegne e non si consegnano da sole!

Non ho avuto molta scelta quindi. Nel momento del bisogno, come ogni bravo supereroe, si indossa la divisa, si spicca il volo e non ci si ferma finché tutti non sono stati portati in salvo. Poi si torna da Lois, da zia May, da Ms Potts e da Alfred e si cerca l’equilibrio perduto.

Quando avete la testa da un’altra parte, il segreto è tutto qui:

  • Porsi le giuste priorità –> sii un imprenditore responsabile di te stesso
  • Essere pazienti –> ogni cosa a suo tempo
  • Concedersi qualche minuto di pausa in più per lasciar vagare il cervello in libertà
  • Restare focalizzati sul nostro obiettivo –>  . <–

Per me oggi ha funzionato ? Vediamo domani come andrà…

What I am working on today
Stamattina mi sono portata avanti con dei lavori che mi erano stati affidati prima di partire per il Piemonte, quindi non è che sono stata presa d’assalto da mille lavori appena tornata all’opera. Sono riuscita a rispettare i miei programmi, e anzi, ho finito un lavoro in anticipo e ho quindi potuto accettarne un altro appena arrivato. Argomenti? Turismo, serramenti e istruzioni di montaggio.

FONTE

So you want to be a Freelance Translator (or Interpreter): Money Matters

This post is the fourth (first post, second post, and third post) in a series of five posts written in response to questions we at The Savvy Newcomer have received, sometimes from people within the translation world, but also from bilingual friends and family who are interested in translation and interpreting (T&I). Our hope is that this series will serve as a guide for people who are considering a career in T&I and want to know where to begin.

In the first post in this series, I alluded to a question I’ve been asked several times since I began freelancing—sometimes more subtly than others: “Do people actually pay you to do that?” Some days it feels surreal that, yes, people really do pay me for this and I get to read in Spanish, write in English, and sometimes even correct other people’s spelling and grammatical mistakes (Grammar Police Alert!), but the underlying question is whether translation and interpreting are viable career options for bilinguals. The short answer is yes—if you have the right skill set.

If you’re just beginning to consider whether a career in T&I may be for you and are asking the same question, you are not alone. Some of the biggest questions many beginning translators and interpreters have about getting started also revolve around money: How much do I charge? What kinds of expenses will I have? How do I make sure my clients actually pay me (on time)? I’ll do my best to cover these tricky yet essential questions in the following lines.

What should I charge?

Translators often charge per word (source or target) or per hour, while interpreters may charge per hour, half day, or per diem rates. Rates can vary significantly in different segments of the market, while your specialization and language combination can also play a major role. Quoting too much relative to the importance and budget of a particular project may make it hard to secure enough work. However, quoting too little could put you in a vicious cycle where you work long hours at low rates. Long-term business prospects and finances can be affected by your choice of rates because it’s difficult to make time to find higher-paying projects and invest in the skills development and training needed to qualify for them if you are too busy with smaller or lower-paying projects and clients. And on top of all that, you could end up undercutting your colleagues.

While newer translators and interpreters may logically earn less than more experienced professionals—like in any other industry—you can earn fair compensation for your experience and education level, if you are putting the right amount of time and effort into your work and business development. But again, this begs the question: What should I charge? There are a few good ways to figure out what that means in terms of specific numbers.

First, the American Translators Association (ATA) has conducted and reported on a survey of professional translators and interpreters regarding their compensation and rates. The results of this ATA Translation and Interpreting Services Survey, Fifth Edition can be accessed for free in summary form or in full form (free to ATA members, $95 for non-members). The results cover information on rates, language pairs, and annual income.

Calpro is another resource you can use to determine what rate you should charge in order to bring in your target income, taking into account working hours, holidays, and other expenses. This spreadsheet was first developed by the Spanish association of translators, ASETRAD, and was adapted by ATA volunteers for use in the U.S.

Tracking the time you spend on each project is a great way to generate data that can help you figure out how much you actually are earning and which projects are more or less worthwhile for you. Start by using a time tracking tool like RescueTime or Timecamp and then use an Excel file or other method to compile your data and divide the total fee for a project by the number of hours spent on it to see how much you earned per hour. This will help you determine whether you might need to charge more next time for a similar type of text, or whether you would be better off rejecting a project that you will likely earn less on in favor of a project that would earn you more per hour, or even in favor of spending time on business development to grow your client base.

How do I make sure I get paid?

Two common issues when it comes to getting paid for freelance work are scams (where a fake client orders work from you and either never pays or scams money out of you by means of a fake check) and late payers. Several resources exist to help freelancers avoid these issues, including Payment Practices and WPPF (and check out this article on the topic).

How do freelance finances work?

I could write pages upon pages about freelance finances, but at the end of the day, the important thing is to understand that earning money as a freelancer (what we would refer to as “1099 income” in the U.S.) is vastly different from earning money as an employee of a company (“W2 income”). Freelancers need to send invoices to request payment from their clients, pay their own taxes (usually there is no withholding and you make estimated payments throughout the year), manage their own retirement savings, cover their own business expenses, and meet their own insurance needs. All of these are things that employers will often handle for their employees, while freelancers need to build them into their time and finances. I won’t go into detail about each of these topics, but I do want to provide a resource or two on each topic in case you need somewhere to start looking.

  1. Invoicing and Expenses

Some freelancers choose to create their own invoicing processes and others prefer to use software to help manage the process for them. The following are a few popular invoicing tools for freelance translators and interpreters: XeroTranslation Office 3000Express Invoice.

  1. Taxes

Some freelancers choose to do their own taxes, but many prefer to outsource this service to a professional accountant or accounting firm. Since there are so many extra factors that go into freelance tax filings (e.g. multiple 1099’s, a Schedule C/1040, possibly other business filings depending on your setup and location, and deductions for business expenses), options like TurboTax and TaxAct would probably make for a stressful springtime… So unless you want to forego a lot of afternoons going crazy trying to decipher the tax code, I would suggest reaching out to other translators in your area to get recommendations for an accountant you can trust to take care of your tax needs.

  1. Retirement

Employers generally contribute to your retirement savings when you are a W2 employee, so it is extra important to start early if you’re a freelancer. Options for freelancers include traditional or Roth IRAs and SEPs, whether through financial planners or using online options like Vanguard and e-Trade.

  1. Insurance

Another expense that is often subsidized by employers for W2 employees is insurance (health, vision, dental, life, etc.) As a freelancer you’ll need to take care of this yourself, but you won’t be alone! Many options are available outside employer-sponsored health plans. For instance, Freelancers Union offers a private marketplace for members to connect with insurance companies (and Union membership is free!).

We hope this information has helped you get a better idea of what to expect as you consider a career as a freelance translator or interpreter! Stay tuned for the fifth and final installment in this series: Technology and Tools.

Image source: Pixabay

Multitasking e task-switching: perché fare troppe cose insieme fa male, e come smettere

La vita di un traduttore freelance (ma anche di un freelance in generale) è mediamente più caotica della vita di un lavoratore dipendente. Il (traduttore) freelance, in base a un accordo faustiano che firma col sangue il giorno stesso in cui va dal commercialista ad aprire la partita IVA e/o invia la prima notula di pagamento, si condanna a vivere per l’eternità in una girandola di cose da fare, tutte insieme e senza dimenticarne una: fatture, preventivi, email, traduzioni, organizzazione del calendario lavorativo, planning delle vacanze e fondo vacanze relativo, profilo LinkedInTwitterFacebook, sito e blog, calendario editoriale, autorevisioni e bozze, email ai committenti e ai consulenti, senza contare tutto ciò che deve fare per, come dire, vivere (spesa bambini bollette Netflix ecc. ecc.). Il freelance è in sostanza come una donna di un metro e sessanta un po’ brilla a un concerto dei Guns n’ Roses (ogni riferimento è puramente casuale): la folla di impegni lo assedia da ogni lato, pogandogli addosso come una mandria di bufali impazziti e impedendogli continuamente di recuperare l’equilibrio.

Come sopravvivere a questo quadro a dir poco ansiogeno? Semplice, vi diranno in molti: col multitasking. Ovvero, secondo la definizione standard del fenomeno, imparando a fare più cose contemporaneamente: rispondere alle email di lavoro mentre si fanno i compiti di matematica con il bambino, conversare via chat mentre si è in riunione su Skype, fare una ricerca volante sullo smartphone mentre si guarda Alberto Angela in TV.

Non fatevi ingannare

L’idea che il multitasking sia la soluzione al problema della scarsa produttività è anche una questione generazionale: non c’è millennial che non riesca a fare seimila cose insieme. E non tutto il multitasking è negativo, del resto. Il millennial che ci spiega che si possono lavare i piatti mentre si ascolta un radiodramma horror del 1934 trasformato in podcast ci dice una cosa buona e giusta: che il cervello costretto a compiere operazioni banali, o noiose, le fa più volentieri se stimolato creativamente.

Diverso è invece il discorso del multitasking lavorativo, quello in cui diversi compiti, ugualmente impegnativi a livello mentale, si accavallano, e la nostra smania di produttività ci porta a tentare di risolverli tutti in contemporanea. La verità è che noi (traduttori) freelance siamo in gran parte ossessivi e perfezionisti, e l’occasione di chiedere a noi stessi di fare di più, di spingerci un pezzetto più avanti, di prendere due piccioni con una fava e due committenti con una email, ci sembra impagabile.

Ma posso dirvi la sincera verità? A me il multitasking fa schifo. Mi fa vomitare, letteralmente. Mi sembra una delle più grande baggianate della storia, e mi pento e mi dolgo degli anni in cui non sono riuscita a farlo mio e per questo mi sono sentita inadeguata o sbagliata. Fare venti cose insieme mi pare un’inutile spreco di energia. Sfinirmi di impegni senza dare al cervello il modo e il tempo di capire cosa stia succedendo mi sembra una prospettiva peggiore di un’intossicazione alimentare.

Il multitasking è un mito?

E non sono una luddista digitale che si sente ribelle solo perché va ai concerti rock, eh: la scienza è con me. Studi recenti hanno infatti dimostrato che, in sostanza, il multitasking (inteso come capacità di svolgere più compiti contemporaneamente ottimizzando le energie e il tempo a disposizione) non esiste. Quello che cerchiamo di fare è in realtà task-switching, ovvero l’alternarsi forsennato di compiti differenti, ed è la cosa più stressante che il nostro cervello possa subire. Bombardato di stimoli, il cervello di chi fa task-switching diventa molto meno efficiente, offrendo prestazioni peggiori in tempi più dilatati. Oddio, in teoria ci si può comunque spingere oltre questo limite e ottenere i risultati desiderati, solo che poi si stramazza al suolo come un tricheco spiaggiato. Lo insegnava anche Faust, del resto: non ottieni tutto quel che vuoi, e che non è umanamente ottenibile, senza pagare un prezzo (e lo insegna anche Axl Rose: non ti fai tutte le droghe che vuoi senza diventare grasso, che non c’entra granché ma volevo dirlo).

Come dire no al task-switching

Che fare dunque? Noi di doppioverso abbiamo deciso di aggirare il problema semplicemente rallentando: rallentare sarà anche la nostra parola d’ordine per questo 2018. Incoraggiate dai numerosi coming out di imprenditori multimilionari e noti stacanovisti che in gran numero, e sempre più spesso, raccontano come abbiano aumentato produttività e felicità lavorando meno e lavorando meglio (vedi ad esempio Arianna Huffington, che, piuttosto curiosamente, due anni dopo aver creato una testata che sfornava notizie 24 ore al giorno ed essersi schiantata sul pavimento per il troppo stress sfracellandosi la mandibola, ha deciso che lavorare 24 ore al giorno non era una buona idea per nessuno e ha cominciato a promuovere il diritto ai pisolini pomeridiani per sé e i suoi dipendenti), anche noi abbiamo stabilito che la produttività richiede ordine mentale.

Non è tutto così facile, ovvio. Viviamo (e lavoriamo) in un mondo digitale e iperconnesso, che ci chiederà quindi un grado di presenza che non può essere stabilito a priori da noi (almeno non del tutto). Che fare dunque per armarci contro la tendenza a fare tutto e a fare troppo? Ecco il nostro mini manifesto per il 2018, che speriamo sia utile anche a voi:

  1. Finite un compito prima di cominciarne un altro

Suonerà banale, ma imparare a resistere alla tentazione di frammentare la nostra attenzione dedicandone un pezzettino a ogni nuovo compito che ci pare importante è la chiave del successo nella discesa verso il monotasking. Non rispondere pavlovianamente agli stimoli è un’arte che si impara con il tempo: come la meditazione, richiede presenza, ripetizione, costanza. Sforzatevi ogni giorno di allungare il tempo che dedicate a una cosa sola, importante o banale che sia, come in un esercizio zen. Allenatevi a essere presenti in ciò che fate, e a fare una cosa per volta.

  1. Chiudete la porta (digitale)

Avete presente quei telefilm americani ambientati negli anni ’50, in cui il padre di famiglia torna a casa dal lavoro, grida: “Honey, I’m home!”, poi si toglie scarpe e cravatta e sprofonda nella poltrona a leggere il giornale? Evitare il multitasking significa anche non lavorare quando e dove non dovremmo. Una volta spento il computer nello studio, rendiamoci irraggiungibili su tablet e cellulari, mettiamo Welcome to the Jungle su Spotify e rivendichiamo il diritto di essere padri di famiglia americani in un telefilm anni ’50 (magari però aiutiamo nostra moglie a cucinare, eh).

  1. Accettate l’idea che non tutte le informazioni sono utili

Vi capita spesso di aprire internet per cercare un termine che vi serve per un romanzo e di ritrovarvi dopo due ore a leggere la storia della traduzione islandese di Dracula o la ricetta della pastafrolla comprendendo solo quando è troppo tardi che avete perso un pomeriggio a cincischiare (ogni riferimento ecc. ecc.)? Ecco, non fatelo più. Rinunciare al multitasking significa anche non consentire a compiti poco importanti e poco urgenti di interrompere quelli che importanti e urgenti lo sono davvero.

  1. A volte portare a termine un compito significa abbandonarlo

Ci sono cose che vorremmo fare, nella vita, e cose che dovremmo fare, e cose che potremmo fare. E poi ci sono le cose che non siamo destinati a fare. E va bene lo stesso. A volte non caricarci di mille impegni vuol dire passare in rassegna  i 999 che già abbiamo e capire se ce n’è  qualcuno a cui possiamo rinunciare senza che sia completato. Sfoltire non vuol dire sempre lasciare in piedi ciò che deve essere portato avanti: a volte vuol dire, più felicemente, lasciare in piedi solo ciò che abbiamo voglia di portare avanti.

How Do You Manage a Work-Life Balance as a Translator?

Mixing freelance translation and family life can be a complex juggling act at times. But it also has huge advantages. I’ve been at the coalface of parenting while freelancing for nine years now. Here’s my take on how to manage a work life-balance as a translator.

Isn’t working from home the holy grail for parents?

When I tell people, especially other parents, what I do for a living, I invariably get the same reaction: “Oh, you’re so lucky! I’d love to work from home.” And yes, I can see why they think that. It must look like the perfect solution for family life.

And in many ways they’re right. I’ve got no arduous commute. If one of the kids is off school, I can probably still get some work done while they watch films quietly on the sofa. I can pop a load of washing on in my lunch break. And I can take as much holiday as I want, whenever I want. What’s not to like?

In fact, one of the reasons I became a freelance translator was to have a better work-life balance. As I said in my blog, How to Become a Translator: One Translator’s Story, I used to teach English as a second language. In Spain, most TEFL work is afternoons and evenings. Once I had kids at school, my schedule meant I hardly saw them during the week.

Becoming a freelance translator meant I could work when they were at school. And I could be available for them in the evenings. But a freelancer’s life isn’t all rainbows and unicorns. It can be a real juggling act.

What’s difficult about freelancing when you’re a parent?

The money is flexible too

Sure, the flexibility is great. I can choose when I work. But the downside is, of course, no work = no earnings. Even without worrying about affording time off, a quiet month can make you nervous, never mind a prolonged dry spell. There’s no monthly salary to fall back on. When you’ve got a family to support, that can be really nerve wracking.

When I’m working, I need to earn enough to cover holidays and dry spells. The bills don’t stop coming in because I’m at the beach. Setting my own hours sometimes means working weekends while my husband is at home to look after the kids. Or working late once they’re in bed. With a second set of dental braces needing to be paid for, there’s sure to be some weekend working this summer.

No grown-up chat by the watercooler

Freelancing can be a lonely place. Part of managing a work-life balance as a translator is coping with the lack of adult interaction. It can feel like you never speak to another grown up, especially when the kids are little. It can be hard making the switch from the intellectual and somewhat esoteric activity of translating to wall-to-wall Paw Patrol.

Even as they get older, refereeing arguments over the remote control isn’t most people’s idea of stimulating conversation. I know freelancers who miss the daily commute and the buffer it gives between work and home. Kind of like an air-lock from one world into the next.

For a bit of interaction with other translators in the same position, without leaving the house, try the Parents Who Are Freelance Translators group on Facebook. If you’re missing out on CPD or just want a break while you get on with something else, try podcasts: How This Freelance Translator Makes Washing Up an Exciting Learning Experience.

You still need an office

Even though you work from home, you still need a space to work in. Most professional translators have some kind of office space. Somewhere they can sit comfortably for long periods. When we bought a house, one of the requirements was space for an office for me.

If you don’t have the space, co-working might be a good solution. This is where you rent a space in an office. It means you meet other freelancers, not just translators. You get some social interaction. It can help you set specific working hours and make them easier to stick to because you can’t just “pop downstairs” when the doorbell rings.

Read this blog about co-working by Seville-based translator, Kim Causier.

How do I create my own work-life balance?

Managing a work-life balance as a translator isn’t always easy. But then, neither is managing a “normal” job and a family. Some of it’s trial and error. Here are some things that I find help me.

Planning holidays for the year and sticking to it

This isn’t always as easy as it looks. Spanish schools don’t publish their academic calendars until the year is well under way. Given there are a LOT of holidays in Spain this presents difficulties. And not just for freelancers. It’s made more difficult by schools having their own local holidays and a whole range of “extra days” they can tag on to make an existing holiday longer.

Being freelance means I can block out time if I need to. This flexibility is really important as my husband has a totally non-flexible job and we don’t have any family nearby to pick up the slack. Being freelance means I can bend a little to cover childcare.

But the schools are out for nearly three months in the summer. I can’t bend that much! We’re lucky that our village runs a heavily subsidised summer school throughout July and August. We sign the kids up for about six weeks and I take time off in the awkward two weeks between school and summer school.

Having set working hours

I work a slightly reduced day and concentrate on translating while the kids are out of the house. The childcare I organise gives me between 9am and 4pm. I try to leave admin and other tasks that don’t need as much concentration for later, to maximise the time I can translate uninterrupted. So, I work a full day, but prioritise the translation for when they aren’t around.

Keeping work and family time separate

Sometimes there’s a big project and I have to work overtime, in the evenings or on weekends. Sometimes I know there are expenses on the horizon, like braces or school trips. And sometimes it’s a project that’s too good to refuse and you’ve got bills to pay. (Who knew ten year olds could eat so much?).

But I try to have working hours that suit me and my family, and stick to them. Having an actual office space can help with this. Somewhere your computer sits and where you can walk away and shut the door.

It’s important to prevent work seeping into family time. Otherwise it can take over. I use an app Gwen recommended for dealing with emails in her article Useful App for Pro translators: Boomerang for Gmail Review. I can use it to schedule emails and pause my inbox so I’m not disturbed and tempted to reply to emails outside working hours.

How do you manage your work-life balance as a translator? What do you find are the biggest challenges? We’d love to hear your comments. If you’d like to keep up-to-date with our blogs about translation and freelancing, sign up for our newsletter in the column to the right.

GARE AUX ARNAQUES À LA TRADUCTION

Vous avez récemment créé une entreprise et commencez à travailler régulièrement en tant que traducteur indépendant. La vie est belle : vos clients vous apprécient et vous récoltez enfin le fruit de vos efforts, bref, tout va bien, jusqu’à ce que vous attiriez l’attention des escrocs qui profitent de la numérisation et de la globalisation des services pour faire les poches aux traducteurs et autres travailleurs indépendants présents sur Internet. Pour mieux les démasquer et vous éviter de perdre du temps (ou pire de l’argent !) en tombant dans leurs filets, plus ou moins grossièrement tissés, je vous présente ici les tactiques qu’ils emploient communément et les mesures de bon sens à adopter pour vous protéger.

CEUX QUI VOLENT VOTRE TRAVAIL

  • Le client fantôme : Celui-là n’existe tout simplement pas. C’est une personne, ou une société, créée de toutes pièces en vue de solliciter vos services et d’obtenir une traduction qui ne sera jamais payée. Lorsque vous aurez accompli votre tâche et demanderez à être réglé, tout contact cessera séance tenante et vous serez incapable de joindre votre donneur d’ordre et encore moins de le contraindre à s’acquitter de ses obligations.
  • Le client dont l’identité est frauduleusement utilisée : Encore plus retors, certains escrocs n’hésitent pas à se présenter comme les représentants de sociétés légitimes, voire à se faire passer pour des employés de celle-ci afin de vous demander une traduction. Là encore, vous ne serez pas payé, puisque lorsque vous présenterez votre facture, personne n’aura connaissance de la moindre commande, ni même de votre existence !

 

Comment éviter de se faire avoir :

  • N’acceptez JAMAIS de travailler pour une personne ou une société dont vous n’avez pas vérifié la légitimité : commencez par rechercher son nom, son adresse et sa présence en ligne au moyen d’un moteur de recherche. Pour aller plus loin, des outils mis à disposition par le Translator Scammers Directory permettent de confirmer la validité d’un numéro de téléphone, d’un compte bancaire, etc.
  • Plus rapide et plus efficace, vous pouvez souscrire à des services payants vous renseignant sur la réputation de vos clients potentiels : Payment PracticesProZ Blue Board, etc.
  • Enfin, pour pouvoir justifier de toute commande passée, il vous faudra systématiquement obtenir un devis signé (une acceptation par e-mail a valeur de preuve, sous réserve que puisse être dûment identifiée la personne dont elle émane) ou un bon de commande émis par le donneur d’ordre ou un représentant officiel de celui-ci.

 

CEUX QUI VOLENT VOTRE RÉPUTATION

  • Le voleur de CV : l’usurpation d’identité de traducteurs est malheureusement de plus en plus répandue. L’idée est relativement simple et facilitée par la nature de notre métier : il suffit de copier intégralement votre CV, puis de modifier (ou non) votre nom et vos coordonnées pour proposer vos services à des milliers d’agences et d’entreprises dans le monde entier. Celles qui auront le malheur de faire confiance à votre double maléfique et lui confieront un texte recevront une traduction automatique de piètre qualité et, pour peu qu’elles ne la fassent pas immédiatement réviser, se verront envoyer une facture qu’elles paieront sans se douter de rien… jusqu’à ce que le charabia qu’elles ont acheté soit largement diffusé. Vous imaginez la suite : escroc injoignable, traducteur innocent vite trouvé sur Internet, coups de fil furieux, menaces de représailles, précieuse réputation sévèrement entachée, voire ruinée…

 

Comment éviter de se faire avoir :

  • Le premier réflexe à avoir pour éviter d’être victime de ce type d’arnaque est d’éviter la diffusion de votre CV. Décrivez votre expérience professionnelle sur LinkedIn, sur le site de votre association professionnelle ou autre, mais ne permettez pas qu’il puisse être téléchargé.
  • Établissez votre présence en ligne en multipliant les profils sur les réseaux sociaux et indiquez très clairement vos coordonnées pour que chacun puisse vous trouver plus facilement et vérifier les informations vous concernant.
  • Si vous avez été victime d’un vol d’identité et que vous connaissez l’adresse utilisée par l’usurpateur, précisez sur vos profils en ligne que vous n’avez rien à voir avec la personne qui l’utilise et dénoncez-la sur des sites spécialisés comme le Translator Scammers Directory.

 

CEUX QUI VOLENT VOTRE ARGENT

  • Quand il faut payer pour travailler : à la fois simple et redoutablement efficace, cette pratique malhonnête consiste à vendre un service inutile. Nouvellement installés à leur compte, encore peu au fait des pratiques de leur profession et soucieux de décrocher leurs premiers contrats, des indépendants peuvent, en effet, aisément se laisser convaincre qu’il leur faut obtenir une certification, s’inscrire sur un portail, souscrire à un service de mise en relation ou acheter un outil révolutionnaire pour accéder à des clients ou décrocher des contrats qui, au mieux, seront loin d’être aussi fabuleux qu’espéré et, au pire, ne se matérialiseront jamais !
  • Le trop-payé à rembourser : cette fraude très répandue consiste à appâter un traducteur en lui proposant un contrat de rêve (texte intéressant, délais confortables ET rémunération généreuse). S’il accepte de donner suite à cette offre alléchante, il reçoit alors un chèque (parfois d’un montant supérieur au montant de la prestation) qu’il dépose à la banque avant que l’escroc demande quelques jours plus tard à être remboursé (en général par Paypal, pour que le transfert de la somme s’effectue avant que son chèque soit, bien évidemment, déclaré sans provision).
  • La fraude 419 dite « à la nigériane » : grand classique de l’escroquerie, ce type d’escroquerie existait bien avant la naissance de l’Internet, mais son pouvoir de nuisance a été décuplé depuis. Son principe consiste à faire miroiter une commission sur une fabuleuse cagnotte (constituée de centaines de milliers, voire millions, de dollars en général bloqués dans un pays d’Afrique de l’Ouest, mais parfois aussi en Irak, en Iran, etc.) en échange du paiement de « menus » frais à avancer pour la récupérer. La cagnotte n’existe évidemment pas et les sommes avancées pour faciliter son transfert seront à jamais perdues.

 

Comment éviter de se faire avoir :

  • Par principe, restez sur vos gardes : « si c’est trop beau pour être vrai, ça l’est probablement » nous dit la loi de Murphy.
  • Il convient de se montrer particulièrement vigilant dans ses relations avec des clients potentiels afin de repérer les escrocs. Parmi les détails qui doivent vous alerter, citons une mauvaise maîtrise de la langue du message reçu, un discours peu professionnel dans son contenu, des pratiques contraires aux usages comme l’acceptation immédiate d’un devis ou la proposition spontanée d’un paiement d’avance, des pressions pour vous faire prendre une décision rapidement et, dans une moindre mesure, une adresse de messagerie gratuite ou l’absence de signature professionnelle. Cette vigilance est d’ailleurs de mise pour tout nouveau contact avec un client potentiel, quel que soit le contexte.
  • Vérifiez toujours les informations dont vous disposez : entrez un paragraphe du texte qu’on vous propose de traduire dans un moteur de recherche et le nom de votre contact sur les forums de traducteurs afin de déterminer s’ils sont liés à des escroqueries.
  • N’acceptez pas les chèques de personnes ou d’entités que vous ne connaissez pas. Ce mode de paiement est très peu utilisé en dehors de la France, notamment parce qu’il sert fréquemment de support à différents types de fraudes. Par mesure de précaution, n’hésitez pas à demander un acompte ou un paiement d’avance (mais pas par chèque !).

 

Cette liste est malheureusement loin d’être exhaustive et les escrocs savent faire preuve de créativité. Restez donc vigilants et n’hésitez pas à partager votre expérience si vous avez été victime ou témoin de pratiques frauduleuses visant les traducteurs.

Auteur

Cerebro de intérprete

FONTE

El cerebro es un órgano con miles de millones de células nerviosas, neuronas, y al menos el doble de células gliales. Está dividido en dos mitades o hemisferios unidos por el cuerpo calloso. Cada hemisferio se divide en cuatro lóbulos: lóbulo frontal (encargado del movimiento, razonamiento, resolución de problemas, memoria, emociones y lenguaje), lóbulo parietal (implicado en la percepción y reconocimiento de estímulos táctiles, la presión, la temperatura y el dolor, manipulación de objetos, conocimiento numérico y lenguaje), lóbulo temporal (encargado de la percepción y reconocimiento de estímulos auditivos y olfativos, equilibrio, coordinación, memoria, reconocimiento de caras, emociones), y lóbulo occipital (implicado en la percepción e interpretación de estímulos visuales y reconocimiento espacial).

Pero además, hay unas áreas del cerebro que desempeñan una función especial para el procesamiento y producción del lenguaje: el área de Broca (que se ocupa de la producción del lenguaje articulado) y el área de Wernicke (que se ocupa de la comprensión del lenguaje). Y es que el lenguaje es una de las funciones cognitivas más complejas del ser humano que ha fascinado a científicos y legos en la materia por igual. Las últimas investigaciones indican que hay regiones de la corteza cerebral (la circunvolución temporal superior para el procesamiento morfosintáctico –sección anterior–, la integración de la información sintáctica y semántica –sección posterior–, la circunvolución frontal inferior y área de Brodmann para el procesamiento sintáctico y memoria de trabajo, la circunvolución frontal inferior para el procesamiento sintáctico y memoria de trabajo o la circunvolución temporal media para el procesamiento léxico semántico) y regiones subcorticales (como el putamen y el núcleo caudado) que desempeñan un papel esencial en el procesamiento del lenguaje.

Sobre el bilingüismo se ha escrito mucho, el equipo de la Dra. Alice Mado Proverbio de la Universidad Milano-Bicocca, por ejemplo, ha realizado numerosos experimentos y publicado artículos al respecto, y ha visto que el aprendizaje de un idioma en la niñez altera de manera significativa la estructura del cerebro.

Pero lo que me fascina son los estudios, más recientes, sobre el proceso de interpretación simultánea, una tarea cognitiva extremadamente más exigente y que supone un excelente modelo para analizar las bases neuronales del control lingüístico y cognitivo extremo, y de la plástica cerebral. El grupo de la Universidad de Ginebra liderado por Barbara Moser-Mercer y Narly Golestani llevan tiempo utilizando imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) para observar el cerebro de los intérpretes. Parece ser que no existe una zona única del cerebro dedicada en exclusiva a controlar la interpretación; la interpretación se lleva a cabo gracias a la intervención de múltiples áreas, y las áreas del cerebro que controlan el proceso son generalistas, no especializadas. Muchas de nuestras capacidades más sofisticadas son posibles, no gracias a regiones especializadas del cerebro dedicadas a tareas específicas, sino a la velocísima coordinación entre las áreas que controlan las tareas más generales. Tareas tales como el movimiento y el sentido del oído.

Una de las principales áreas cerebrales implicadas es el área de Broca, conocida por el papel que desempeña en la producción del lenguaje y en la memoria de trabajo. También existen dos regiones del cuerpo estriado, el antiguo núcleo del cerebro, responsables de la función de gestión ejecutiva: el núcleo caudado y el putamen. El núcleo caudado no es un área especializada en el lenguaje; los neurocientíficos lo saben por el papel que desempeña en procesos como la toma de decisiones o la confianza. Es más bien una especie de director de orquesta, ya que coordina la actividad de muchas regiones del cerebro para producir comportamientos sorprendentemente complejos.

Los últimos estudios indican que la actividad interpretativa de alguna manera modifica nuestro cerebro; parece ser que hay un mayor volumen de materia gris en la corteza frontopolar izquierda, y en particular, el área 10, de los intérpretes. La corteza frontopolar está vinculada con procesos cognitivos muy complejos como la planificación, la introspección, la memoria retrospectiva y prospectiva, la disociación de la atención y resolución de problemas que implican tareas simultáneas. Increíble y extremadamente complejo. Si os pica la curiosidad como a mí, os dejo esta relación de artículos que he recopilado para empezar a meternos en harina:

Becker M., Schubert T., Strobach T., Gallinat J., Kühna S. (2016). Simultaneous interpreters vs. professional multilingual controls: Group differences in cognitive control as well as brain structure and function. En: NeuroImage, Vol. 134, pp. 250-26.

Geoff Watts, G. (2014). The amazing brains of real-time interpreters. Traducción al español.

Hervais-Adelman A., Moser-Mercer B., Golestani N. (2015). Brain functional plasticity associated with the emergence of expertise in extreme language control. En: NeuroImage, Vol. 114, pp. 264-274.

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