¿Qué papel tuvo la Asociación española de traductores en la Feria del Libro?

 por Traducciones Políglota escribió en Novedades.

Campañas por la visibilidad de los traductores

Hace pocas semanas, como cada año, tuvo lugar en Madrid la Feria del Libro; pero, este año, como seguro que ya sabes, la feria ha contado con una participación muy especial: Asetrad, la Asociación española de traductores, correctores e intérpretes, estuvo presente por primera vez en su historia en la Feria del Libro de Madrid 2018 con una caseta propia, a la que acudieron muchos profesionales del sector.

¿Quieres saber más sobre qué hicieron allí y por qué es importante este acontecimiento? En este post te los contamos todo. ¡Empezamos!

#LosOtrosAutores, el desconocido papel de los traductores

Bajo el lema #LosOtrosAutores, Asetrad quiso «dar visibilidad a los traductores y destacar su importancia no solo como transmisores culturales, sino también como pieza clave en un mercado que mueve mucho dinero y suma muchos empleos». La asociación reivindica el papel de los traductores como «autores de nuestra traducción», de ahí el hashtag #LosOtrosAutores.

En España la traducción representa el 21 % de la producción editorial, con una media de más de 14.000 títulos. Y justo este es el sentido de esta iniciativa, reivindicar el papel del traductor como parte fundamental de la obra.

Sin la labor del traductor, muchos de nosotros no hubiéramos conocido muchas de las obras más famosas historias de la humanidad. ¿Te imaginas?

La campaña que se inició el pasado mayo en La Feria del Libro tenía como eje fundamental la difusión de varias frases cuyo objetivo era llamar la atención de los visitantes de la feria con el fin de hacerles reflexionar acerca de la importancia del papel del traductor en el mundo de la cultura.

Pudimos ver frases tan curiosas como: «Ese lugar de La Mancha está en mayúsculas gracias a mí», «Yo fui la que puso punto final a Mil años, un día» o «Yo fui la que le puso nombre al sinsajo».

Y es que al final de cada película que vemos y de cada libro que leemos, a menos que lo hagamos en versión original, lo que nos queda es el texto en nuestro idioma, es decir, el mensaje que ha transmitido el traductor.

Y es que la labor del traductor no se limita a traducir palabra por palabra, sino que su papel pasa necesariamente por realiza un importante trabajo de adaptación para que el producto final tenga sentido en la cultura y en el público al que va dirigido y la intención del autor no se pierda por el camino.

Inicialmente, la campaña #LosOtrosAutores preveía únicamente la intervención de la asociación en la Feria del Libro de Madrid, pero a la vista del éxito, desde Asetrad no se descarta seguir realizando acciones bajo el mismo lema.

¿Por qué reivindicar el papel del traductor?

Es importante que sepamos apreciar el papel del traductor porque lo cierto es que cuanto mejor está hecho su trabajo, más invisible es. Ya desde la carrera nos repiten una y otra vez lo mismo para que se nos quede bien grabado: «el trabajo del mejor traductor, es el que no se nota». Debemos, por lo tanto, aspirar a hacer un trabajo invisible. Pero no por ello menos importante.

De hecho, si dejamos de ser invisibles, se nota enseguida. Todos conocemos infinitos casos en los que se ha hecho viral una «mala traducción» o se ha hablado de «unos subtítulos horribles», pero rara es la vez que nos topamos con comentarios positivos sobre una traducción.

Además, no hay que olvidar que los traductores estamos casi en todas partes. Desde una simple etiqueta de crema hasta la mejor obra de William Shakespeare tienen detrás el trabajo de un traductor.

Por eso es tan importante la existencia de asociaciones como Asetrad y de campañas como la iniciada en la Feria del Libro de Madrid, porque los traductores merecemos que se reconozca nuestro trabajo, tanto a nivel profesional como económico. Porque realizamos una labor fundamental para transmitir cultura, información y conocimiento y porque somos una pieza clave de la comunicación intercultural.

Curiosidades sobre algunas traducciones

Veamos ahora algunas curiosidades del trabajo de los traductores que seguro que te harán reflexionar.

Empecemos por nuestro más famoso hidalgo: Don Quijote. A uno de los traductores al francés de esta gran obra maestra no le hizo ninguna gracia que el protagonista muriera al final del relato y decidió cambiar el final por su cuenta, salvando al caballero y cambiando el título de la obra a «Historia admirable de Don Quijote de la Mancha».

Sin embargo, la justicia literaria quiso que finalmente el que falleciera fuera el propio traductor, pocos meses antes de terminar su versión del relato.

Los amantes de Harry Potter seguro que entienden la ansiedad de los lectores chinos por devorar nuevas entregas de JK Rowling. De ahí que, pocas horas después de la publicación oficial de «Las Reliquias de la muerte» en versión original, ya hubiera disponibles traducciones no oficiales del texto en chino circulando por la web… y es que, está claro que el fenómeno Harry no puede esperar.

La famosa obra de «El principito» ha sido traducida a 180 lenguas y, entre ellas, y probablemente una de las más curiosas, está el castúo, una variedad del español hablada en el noroeste de Extremadura. El título de la obra en esta lengua: «El Prencipinu».

Y, para terminar, no podemos olvidarnos del libro más traducido de la historia de la humanidad: La Biblia. Por lo visto, existe un texto original en hebreo según el cual a Moisés le emanaban «rayos de luz» de la cabeza cuando hablaba con Jesucristo.

Sin embargo, la palabra rayo, en hebreo también significa cuerno y parece ser que algunos de los traductores optaron por esta última acepción, entendiendo que nadie más que Jesucristo era capaz de emanar luz. Por eso en muchas representaciones bíblicas, vemos dos protuberancias salir de la cabeza de Moisés.

Y hasta aquí nuestro post de hoy en el que hablamos sobre el importante papel invisible que los traductores desempeñamos a diario en nuestra literatura como #LosOtrosAutores. Desde aquí queremos agradecer y dar la enhorabuena a nuestros compañeros de Asetrad por la gran labor llevada a cabo en la pasada Feria del Libro en nombre de todos los traductores de este país.

Seguimos trabajando como lo venimos haciendo durante los últimos 20 años para dar el mejor servicio a nuestros clientes con el objetivo de eliminar todas las barreras que los idiomas pueden provocar. Queremos ayudarte. Llámanos, nos vamos a entender.

LAS LETRAS PERDIDAS DEL ESPAÑOL

La composición del alfabeto o abecedario del español ha ido variando con el paso del tiempo. En la actualidad está formado por veintisiete letras, pero no siempre fue así. El alfabeto español, como es bien sabido, es heredero del alfabeto latino que, a su vez —a través de los etruscos—, procede del alfabeto griego. De hecho, el término alfabeto alude precisamente a las dos primeras letras griegas: alfa y beta. En las siguientes líneas lo emplearemos como sinónimo de abecedario, pues así lo establece la Ortografía de la lengua española (2010, § 5.4, p. 63).

¿CUÁL ES LA HISTORIA DEL ALFABETO ESPAÑOL?

Para hablar de las variaciones que ha sufrido el alfabeto español es necesario acudir a la primera obra en la que se habla sobre la ortografía de la lengua castellana. Dicha obra es la Gramática de Antonio de Nebrija (1492). En el primer apartado, dedicado a la ortografía, se establecía que el castellano constaba de 23 letras, a saber: A, B, C, D, E, F, G, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R S, T, U, X, Y, Z. El criterio de Nebrija era el siguiente: cada letra debía corresponderse con un sonido distinto. Por este motivo, se consideraban inútiles la k, la q y la y, puesto que un mismo fonema no podía ser representado por distintas grafías. Y así queda recogido en la Gramática: «Las tres c. k. q. tienen un sonido: e por consiguiente las dos dellas son ociosas, e presupongo que sean la k. q. e que la x. no es necessaria: porque no es otra cosa sino breuiatura de cs».

En el año 1512, Antonio de Nebrija publicó las Reglas de ortografía española, obra en la que propone un abecedario compuesto de veintiséis letras: A, B, C, ç, CH, D, E, F, G, H, I Vocal, Y Conſonante, L ſencilla, LL doblada, M, N ſin titulo, Ń con titulo, O, P, R, S, T, U Vocal, V Conſonante, X, Z. Como puede advertirse, la n con título hace referencia a la actual ñ, que representamos igual que la letra pero con un signo encima que recibe el nombre de virgulilla. AdemásEn dicha obra se excluían dos letras: la k y la q, pues la letra c podía usarse en lugar de ambas.

A partir del siglo XVIII, con la creación de la Real Academia Española, comenzó a establecerse un alfabeto que, aunque con ligeras variaciones, se ha ido manteniendo hasta nuestros días. La primera edición de la ortografía, del año 1741, establecía el siguiente alfabeto: A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, U, V, X, Y, Z. Es decir, el abecedario constaba de veinticuatro letras —veinticinco, en realidad, porque la u presentaba dos formas: u y v—. En la edición del año 1754 se incorporaron tres letras más: la ch, la ll y la ñ. La última letra en introducirse fue la W, pues se añadió al abecedario en el año 1969.

LETRAS ¿DESAPARECIDAS?

Seguro que hay quien se ha dado cuenta de que en los diferentes alfabetos no solo se han añadido letras, sino que también han desaparecido otras. El ejemplo más evidente es el de la cedillace cedilla o ce con cedilla (ç). En su origen, esta letra es una variante de la letra zeta; de hecho, la pala cedilla es el diminutivo de ceda, que es una variante de la palabra zeda —término, ya en desuso, con el que se puede nombrar a la letra zeta—. Por este motivo, también es posible encontrar la palabra zedilla en el diccionario. 

Es frecuente hoy en día encontrar esta letra en el alfabeto de otras lenguas románicas como el catalán, el francés o el portugués. Sin embargo, la cedilla desapareció de nuestro alfabeto en el año 1775, con la publicación de la quinta edición de la Ortografía de la lengua castellana. La pronunciación de esta letra era como pronunciamos hoy día en castellano la ch —en fonética, como una africada dental sorda /ts/—. Este sonido se representaba en castellano medieval con una c ante las vocales e, icomo en cielo, pronunciado [tsielo]— y con una ç ante cualquier vocal o a final de sílaba, como en cabeça.

También han desaparecido de nuestro alfabeto las grafías ch y ll. El motivo por el que estaban incluidos en el diccionario era muy sencillo: cada una de ellas representa un solo sonido —el principio de una grafía para un sonido propuesto por Nebrija—. Sin embargo, como señala el Diccionario panhispánico de dudas, desde el año 1994 «se acordó adoptar el orden alfabético latino universal, en el que la ch y la ll no se consideran letras independientes. En consecuencia, las palabras que comienzan por estas dos letras, o que las contienen, pasan a alfabetizarse en los lugares que les corresponden dentro de la c y de la l, respectivamente».

El criterio para excluir ambas grafías del abecedario es, por tanto, muy simple: en realidad no son letras, sino dígrafos. Los dígrafos son conjuntos de dos letras que representan un solo fonema. En español tenemos cinco dígrafos, a saber: ch (sonido /ts/), ll (sonido /ʎ/), gu (sonido /g/ ante las vocales e, i), qu (sonido /k/ ante las vocales e,i) y rr (sonido /r/ en posición intervocálica).

Ahora bien, ¿por qué el dígrafo rr nunca ha estado en el alfabeto? Como se ha señalado líneas atrás, la inclusión de ch y ll responde al criterio de un grafema para cada sonido, y estos dos dígrafos sí cumplen esa máxima. Sin embargo, con la rr no ocurre lo mismo, puesto que la r representa ese mismo sonido cuando va en posición inicial  v. gr.ratón o reír— o cuando va precedida de n, l o s (como en enredo, alrededor o israelí). Por tanto, no se sigue el criterio anterior, debido a que el sonido vibrante múltiple se puede representar, según el caso, con dos grafemas diferentes, es decir, con r o con rr.

En definitiva, puede advertirse que, en realidad, el alfabeto español apenas ha modificado el esqueleto que heredó del alfabeto latino. Lo que sí ha cambiado es la manera en que pronunciamos —y escribimos— algunas de esas letras. 

De Rubén Conde Rubio

75 palabras coloquiales (slang) que te servirán de mucho

Al hablar un idioma o aprender de éste, estamos claros que todo no está en los libros, hay una lenguaje coloquial, llamado por muchos “slang” o jerga que se utiliza y se aprende en las calles como dirían. Así que si realmente quieres entender a tus amigos, las películas y las canciones, además de expresarte en inglés como un nativo aquí tienes una lista de palabras, no todas tan formales para que te luzcas. [por ]

Ace: Genial.

Ass: Culo, trasero.

Arse: Otra manera de decir Ass, pero más grosero todavía.

Smart-arse: Listo, sabelotodo.

Arsehole: Boludo, gilipollas.

Aye: Otra manera de decir sí.

Any road: Una manera muy particular de decir de cualquier modo.

A fiver: Es el término coloquial para referirse a un billete de £5 libras esterlinas.

Ass well: También.

Bang: una forma informal de decir tener sexo en UK.

Bloody: Este debe ser una de las palabras más reconocidas del inglés británico, se usa para enfatizar algo, ya sea bueno o malo

Bloke: Una manera más de referirse a un hombre.

Bestie: Mejor amigo/a, es una manera muy simpática de decirlo.

Brew: Tetera o taza de té.

Bucks: Dinero.

Bum: Otra forma de decir trasero.

Buggered: Hecho polvo, jodido.

Cheers: Gracias / salud.

Cheesy: Cursi.

Chinwag: Charla informal.

Chick / bird: Tía, esa persona.

Codswallop: Tontería.

Corker: Genial, estupendo.

Cuppa: taza de té o café.

Chatter / bubble: Decir tonterías.

Daft: tonto, bobo

Doddle: algo que se puede hacer de forma fácil.

Dough / Dosh: Dinero.

Dude: Tío, esa persona.

Chuffed: Esto se dice cuando estás muy emocionado acerca de algo.

Chips: Las papas a la francesa, esto siempre causa gran confusión.

Crisps: Estas son las papas fritas.

Dig: Cuando algo te gusta mucho.

Dork: Torpe.

Innit: En lugar de preguntar cosas como “¿cierto?, ¿no es así?, ¿puedes? ¿No es cierto?.

Epic: Fantástico

Earwig: Parar la oreja diríamos aquí, escuchar a hurtadillas en conversaciones de otros.

Fag: Pitillo, pajilla.

Grub: Zampar.

Gutted: Esto se dice cuando alguien está extremadamente abatido y desesperanzado.

Gobsmacked: Estar realmente impresionado con algo.

Fortnight: período de 2 semanas.

Fag: En USA puede referirse a un homosexual, pero en UK se refiere a un cigarrillo.

Fancy: Gustar de alguien, querer algo.

The fuzz: La policía.

Fluke: Es cuando algo sucede por mera suerte.

Good effort!: ¡Muy bien!

Hot cup of Joe: Taza de café.

In a strop: De mal humor.

Knackered: Estar exhausto, usualmente después de un largo día.

Lass: Una bonita palabra para hablar de una chica.

Lad: Aquí hablamos de un chico, también te puedes dirigir a un hombre joven de este modo.

Loaded: Rico/a.

Loony: Loco/a.

Mate: Significa amigo, pero es también una buena manera de dirigirse a extraños en situaciones informales.

Minging: Asqueroso.

Nuts / barmy: Pirado, grillado, chiflado.

Nicked: Birlado, robado.

Newbie: Novato, principiante.

Noob: Sin experiencia, ignorante.

Numpty: Nos habla de una persona incompetente o de escasa inteligencia.

Pig out: Comer como un cerdo, ponerse como un cerdo.

Pardon me: Disculpa, perdón.

Prattle: Parloteo.

Porkies: Mentiras, mentirijillas.

Rubbish: Basura, porquería.

Shindig: Fiesta, juerga, farra.

Sorted: Listo, resuelto.

The loo: El baño.

Tipsy: Una persona que ha bebido, está entonado, alegre.

Telly: El televisor.

Tosh: Tonterías sin sentido.

Turkey: Pringao.

Wimp: Blandengue, cursi.

Wanker: Una forma poco común de decir idiota, gilipollas.

Hay que criticar a Casado

A los votantes del PP les preocupan más otras cosas que los estudios de Pablo Casado.
 
Por ejemplo que en el Ayuntamiento de León, los ediles de la formación hayan votado a favor de incluir el lliones en las nuevas placas de las calles. O que el consejero Fernando Rey afirmase que la creación de la nueva cátedra de leonés (hablemos en español) es clave para su “posterior difusión y enseñanza”.
Es deseable que Pablo Casado ponga coto en su partido a toda esa idiotez de resucitar idiomas extintos con la oscura excusa de que se trata de “riqueza cultural”. El absurdo identitario debería ser patrimonio exclusivo de la izquierda más caduca. Aunque eso le cueste las críticas de las elites pobresistas. [Porque el progreso es un éxito del capitalismo].
Casado debe acostumbrase al vapuleo. Es lo que toca. La persecución es casi consustancial a la condición (de momento aspiracional) de líder del centroderecha. Sobre todo si como en el caso del político palentino se presume de galones aguirristas, que pese a todo, sigue siendo lo que más molesta a la izquierda mediática. Es una buena señal.
Por eso, es importante que Casado refute cada una de las acusaciones respecto a su máster porque en efecto, en el PP creen que su líder es diferente. Que no es como Monedero, que facturaba al chavismo por estudios sobre monedas imposibles. Que no es como Pilar Rahola, Lorena Ruiz Huertas, Carles Puigdemonto Miguel Urban, con sus currículos de ficción. Que no es como Errejón, que cobraba su beca black de la universidad de Málaga sin presentarse en el centro. Sobre todo porque el centroderecha (o cualquiera) se avergonzaría de que su presumible candidato (en el caso de Errejón a la Comunidad de Madrid) se pavoneara hablando de “precariedad” tras recibir 1.800 euros mensuales por humo académico.
Es cierto que Casado ya ha enseñado sus trabajos a 40 periodistas. Quizás los debería publicar en internet. ¿Que son una “mierda” (lo serán como tantos trabajos que sirven para aprobar másteres incluso de “reconocido prestigio”) y le da pudor? A Errejón no se lo da las 30 veces que escribió “sobretodo” en su tesis. Ni a Pedro Sánchez que se diga que la suya es “ínfima” y que se la hizo el equipo de Miguel Sebastián. O al profesor Junqueras haber calcado la suya.
A Casado siempre se le va [le vamos] a exigir más. Eso es ser líder del centroderecha.